Información de Ibiza

Resumen

(Eivissa) - Con su mezcla única de belleza natural, cultura y joie de vivre, Ibiza es, sin lugar a dudas, una joya en el Mediterráneo que encanta a cada visitante y hace que regresen una y otra vez. Ubicación geográfica, población, superficie total, idioma, religión.

Datos Rápidos

El carácter único de los habitantes de la isla está en gran parte influenciado por su ubicación geográfica. Ibiza se encuentra en el Golfo de Valencia a 39 grados de latitud norte y 1 grado de longitud este.

 

Con una distancia de 90 km a la isla principal de las Baleares, Mallorca, 90 km al puerto del continente español de Denia, y 250 km a la costa de Argelia, la isla no solo conecta varios elementos geográficos, sino que también tiene una historia fascinante.

 

Ibiza, la tercera isla más grande de las Baleares, después de Mallorca y Menorca, es la radiante hermana mayor de Formentera, y juntas forman el grupo insular de las Pitiusas.

 

La isla, también conocida como Eivissa en catalán, siempre ha tenido un encanto único. Por un lado, el mar circundante protege las especies autóctonas de influencias externas, mientras que, por otro lado, la ubicación favorable permite influencias culturales diversas a través del comercio y las conquistas de varias civilizaciones: desde los fenicios hasta los griegos, romanos y moros.

 

Los habitantes de Ibiza, a menudo llamados Ibicencos, se caracterizan por una fascinante mezcla de independencia y tolerancia. En la isla de 572 kilómetros cuadrados, donde viven aproximadamente 147,914 personas (según el 1 de enero de 2019), esta característica se refleja en los puertos vibrantes y coloridos a lo largo de la costa y en los pueblos blancos y soñadores en el interior, donde el tiempo parece detenerse.

 

Aprende más sobre el fascinante mundo de Ibiza en nuestra sección de [Tierra y Gente](info_d_land_leute.html). ¡Sumérgete en la historia, la diversidad y la atmósfera única de esta isla notable!

 

Ubicación:Ibiza es la tercera isla más grande de las Baleares en el Mediterráneo, después de Mallorca y Menorca.
Está ubicada en el Golfo de Valencia y se encuentra a unos
90 km al oeste del continente español (Denia),
250 km al sur de Barcelona,
90 km al suroeste de Mallorca, y a unos
250 km al norte del continente africano.
Mapa
Geográficamente:N 38 52 22 , E 1 22 23 (Aeropuerto - IBZ)
N 38 54 35, E 1 27 00 (Puerto)
Población:Aprox. 147,914 (1 de enero de 2019)
Área Total:572 km² (Aprox. B 20 x L 40 km)
Costa:210 km
Playas:53 km
Municipios:5 (Ibiza, San José, San Juan, Santa Eulalia, San Antonio)
Altitud Máxima:475m (NN) - Sa Talaia de San José como la montaña más alta
Capital:Ibiza Ciudad (Eivissa) - Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1999
Idioma:Español (Castellano) y Catalán, dialecto isleño: Ibicenco
Religión:Aprox. 97% Católicos
Zona Horaria:CET (CET de verano + 1 hora)
Tiempo de Vuelo:Berlín-Ibiza aprox. 2 1/2 horas
Fráncfort-Ibiza aprox. 2 1/4 horas
Londres-Ibiza aprox. 2 1/2 horas
Ámsterdam-Ibiza aprox. 2 1/2 horas
Zúrich-Ibiza aprox. 2 horas
Entrada:ID Nacional (países de la UE) / Pasaporte
Vacunación:¡No requerida! Hepatitis A / B recomendada pero no obligatoria.
Corona / Influenza no obligatorio.
Moneda:Euro (€)
Código de País:0034 o +34 para España
971 xxx xxx Teléfonos fijos Islas Baleares,
6xx xxx xxx Números móviles España

Viaje:
    

Vuelos:

Verano: Vuelos de carta fuera totalmente de Europa a Ibiza. Con lineas diaria de Palma, Valencia Madrid y Barcelona


Invierno: muy poco vuelos de carta fuera a Ibiza. Con lineas diaria de Palma, Valencia Madrid y Barcelona




Coches:

solamente hay barcos de Denia, de Valencia y de Barcelona

 

Barcos:

Denia: 2,5 - 4 horas

Valencia: 4 - 6 horas

Barelona: 8 - 9 horas

Pais y gente

 

Su situación geográfica configuró el carácter especial de los habitantes de la isla
Ibiza se encuentra en el Golfo de Valencia, a 39 grados de latitud norte y 1 grado de longitud este: 80km la separan de Mallorca, isla principal del archipiélago, 90km del puerto peninsular de Denia y 180km de Argelia. La isla de Ibiza -o Eivissa, como se llama en catalán- siempre ha ejercido una fascinación especial: por un lado el mar que la rodea protege a sus especies autóctonas de una excesiva presión por parte de las influencias externas, por otro y gracias a su favorable situación, desde la antigüedad han venido ocupándola comerciantes y conquistadores de las más diversas culturas - fenicios, griegos, cartagineses, romanos, bizantinos, árabes, lo que en cierto modo la ha hecho abrirse al mundo. Una mezcla de intransigencia, cuando se trata de los asuntos propios, y de tolerancia, cuando se trata de los de los demás, caracteriza a la mayoría de los ibicencos. De modo que la isla, de apenas 572 kilómetros cuadrados y que actualmente cuenta con unos 120.000 habitantes, presenta dos caras: en la costa unos puertos de alegre colorido que en verano se pueblan de turistas procedentes de los más diversos países del mundo y en el interior unos pueblos blancos, soñadores, en los que parece haberse parado el tiempo.



Un litoral lleno de contrastes
También están llenos de contrastes sus 210km de costa. La mayor parte de las más de 50 playas de arena se encuentra en el sur. A lo largo de un mar azul turquesa, algunas extienden kilómetros de blanca arena en suave declive hacia el agua. Coinciden en ellas familias con niños que chapotean en el agua y nórdicos hambrientos de sol que disfrutan comiendo, bebiendo y escuchando lo último en música de chiringuito en chiringuito. En cambio las románticas calas del norte, agreste, con escarpados acantilados, son como tesoros de azul profundo. Quien en verano busque calma, habrá de aceptar también lo difícil del acceso a algunas calas; su esfuerzo será ricamente recompensado. Pero en el norte también hay bastantes calitas a las que se puede ir cómodamente en coche. Para los aficionados al buceo las aguas cristalinas que circundan la isla suelen constituir la vivencia más impactante de sus vacaciones. Y quienes quieran más mar todavía, podrán echar mano de una amplia oferta de deportes náuticos. Los ibicencos han sido tradicionalmente campesinos, aunque muchos también tenían una barca para salir de pesca. Dan testimonio de ello las hileras de antiguas casetas-varadero en las playas, hoy en día protegidas como monumentos. Algunas han sido excavadas en la roca; todas tienen en común el gran portalón de madera y la rampa de acceso al agua. Para los campesinos las tierras del litoral tenían poco valor; la salinidad del suelo y del aire las hacía inservibles para el cultivo. Por ello solían heredar estas tierras las hijas menores; cual no sería su alegría cuando el turismo hizo que los precios de los terrenos con vista al mar se pusieran por las nubes.



Bosques de pino llenos de paz y fragancia
Ibiza y su hermana menor, la isla de Formentera, constituyen las Pitiusas. El nombre procede del griego (pityussai) y significa islas de pinos. Las Pitiusas se incorporaron al Reino de Baleares en 1276; hasta entonces sólo figuraban como islas baleares Mallorca y Menorca. Las Pitiusas pierden su autonomía administrativa pero conservarán sus pinos. Hasta el día de hoy. Al oeste y al norte dos suaves cadenas montañosas cubiertas de verde pinar siguen haciéndole honor al nombre. Y para que los pinos sigan poblando al menos las cimas de los montes, no se permite construir a más de 200 metros de altitud. Por cierto que la mayoría de estas colinas apenas supera dicha altura. El monte más alto de Ibiza es el Atalaya de Sant Josep, al suroeste, con 465 m. Lo corona un repetidor de señal de televisión. Los demás repetidores se encuentran en la cima del Atalaya de Sant Llorenç, en el centro de la isla. A lo largo de todo el norte se extiende Es Amunts, un paisaje boscoso de colinas. Destacan por su gran tamaño los pinos reales. Abunda la sabina roja, de la familia de los enebros y traída a la isla por los fenicios. Su dura madera es ideal para la construcción de casas y embarcaciones. Al aroma de los pinos se une el del romero y el tomillo silvestres, mientras que la retama y la escabiosa añaden pinceladas de brillantes amarillos y violetas. Los conejos y las perdices sólo suelen verse en los meses de invierno pero hay numerosas especies de pájaros cuyos trinos llenan los árboles todo el año. Pasear por los bosques es un placer en cualquier época. Pero cuidado con los picnics. De mayo a octubre está terminantemente prohibido hacer fuego por peligro de incendios. La incidencia del sol de verano sobre un simple trozo de vidrio roto puede bastar para incendiar la maleza reseca.



Los campesinos determinaron el paisaje
En los valles se extienden los campos de cultivo. Predomina el algarrobo, cuyos frutos maduran en otoño adquiriendo un color marrón. La algarroba se emplea como pienso para el ganado; también se exporta a la Península, donde es utilizada en la industria farmacéutica. La espectacular floración de los almendros empieza a finales de enero; puede decirse que este bellísimo fenómeno natural es la "nieve" de Ibiza. Las imponentes higueras están desnudas en invierno; en cambio en verano el amplio techo de hojas de sus copas proporciona a los rebaños de ovejas una sombra muy bienvenida. Susurran en la brisa las hojitas verde plata de los olivos, cuyos retorcidos troncos centenarios torneados por el viento y el tiempo inspiraran a más de un poeta. Completan la agricultura tradicional naranjos y limoneros, albaricoques, ciruelos y parras. El trigo se siega en mayo. La arcillosa tierra roja es fértil siempre que tenga la suficiente humedad. Durante el verano, en el que rara vez llueve, la mayor parte de los campos permanece en barbecho. Sólo unos pocos agricultores se dedican al cultivo de hortalizas. La demanda de los habitantes de la isla se cubre mediante transportes desde la Península.



Pintorescos pueblos blancos
Los pueblos de la isla en su mayoría son pequeños. Constan de un núcleo formado por la iglesia, el bar, la tienda, la escuela y poco más. En la última década han ido surgiendo algunas zonas residenciales nuevas, sobre todo desde que los forasteros descubrieran los encantos del interior de una isla en la que las distancias apenas cuentan: del extremo norte al extremo sur sólo hay 48 km, de este a oeste apenas 24 km. Las casas payesas tradicionales se encuentran diseminadas por el campo. No es de extrañar que su fama haya trascendido las fronteras locales. Han sido estas construcciones cúbicas, construidas en piedra natural y encaladas todas las primaveras, las que le proporcionaran a Ibiza su sobrenombre de "isla blanca". En sucesivas generaciones los campesinos iban ampliándolas según las necesidades familiares. Arquitectos de la Bauhaus como Walter Gropius o Le Corbusier quedaron fascinados por esta irregular pero armoniosa "arquitectura sin arquitectos" de Ibiza. Basta un paseo en coche o en bicicleta por el norte de la isla para comprobarlo. Frente a los blancos muros encalados destacan con sus vivos rojos y violetas las buganvillas, la valla natural que forman las chumberas aporta un toque de verde suave al que a veces se une el de una palmera y por encima de todo ello el azul intenso del cielo - una imagen de postal que parece salida del paraíso perdido. El caso es que toda esta belleza tenía motivos bien prácticos: los tejados planos recogen el agua de lluvia y la encauzan a la cisterna, la cal repele a los insectos, los gruesos muros protegen de la flama en verano y guardan el calor en invierno. Este mismo estilo caracteriza también a las iglesias, en las que el grosor de los muros servirá ante todo para la defensa; a veces incluso tenían un cañón en lo alto. Para entender esto habrá que echar una breve ojeada a la historia. Una vez reconquistada Ibiza por las tropas cristianas en el siglo XIII, la población fue prácticamente abandonada a su suerte. Los piratas árabes y turcos saqueaban cada dos por tres la desprotegida isla, cuyos habitantes empobrecieron. Finalmente erigieron atalayas desde las cuales avisar a tiempo de las incursiones; a su vez el clero construyó en lugares estratégicos iglesias fortificadas en las que pudiera refugiarse la población. Cada iglesia se dedicó a un santo. Así nacieron los pueblos.



La alegría de vivir de los ibicencos
La relación entre los ibicencos y la Iglesia no siempre ha sido armoniosa. Los curas a menudo se quejaban a sus superiores de la alegría de vivir de los ibicencos, que tanto disfrutaban con el baile y la música. Las divinidades fenicias de Tanit y Bes ya vivían en la isla desde tiempos inmemoriales. Bes, al que Ibiza debe su nombre (Ibosim significa en fenicio isla de Bes), es un gnomo patizambo al que el vino, las juergas y las mujeres le gustan tanto o más que a su compañero griego, el dios Baco. A la diosa Tanit se la relaciona con la fertilidad. En sus templos las sacerdotisas ejercían la sagrada prostitución: a cambio de un óbolo los forasteros podían yacer con las etéreas doncellas. Tanit y Bes, que en su originaria Cartago eran divinidades de segundo orden, en Ibiza ascenderían a la categoría de dioses principales. También los romanos, bizantinos y árabes que sucesivamente conquistaron Ibiza, ponderaron la vida alegre y el ambiente indolente. Ya en la antigüedad muchos vieron en Ibiza un lugar en el que vivir en paz los últimos años de sus vidas. Luego algunas traducciones superficiales de los textos de los historiadores contribuirían a crear la mala fama de que "a Ibiza se viene para morir", cuando lo que habría que decir es que "a Ibiza se viene para quedarse hasta morir". Con tales antecedentes no es de extrañar que en la década de los 60 los hippies eligieran Ibiza como uno de sus principales baluartes. Por muy poco dinero podía alquilarse una casa payesa, a menudo en muy mal estado, y ganarse la vida vendiendo artesanía de fabricación propia o traída de la lejana Asia. Fue así como empezaron los mercadillos hippies que todavía hoy, aunque ya muy comercializados, siguen siendo una de las principales atracciones para los turistas. Y por cierto que precisamente los turistas constituyen, de momento, la última oleada de gente venida de fuera que inunda la isla. Comenzó, titubeante, con la construcción del primer hotel en 1934. Todavía en 1958, cuando se inauguró el aeropuerto, eran pocos los turistas que venían a Ibiza. El gran boom se produjo en los años 80 y en la actualidad visitan la isla un millón y medio de turistas al año. La oferta turística abarca desde las vacaciones tranquilas en una casa payesa y las pensiones sencillas hasta el hotel de 5 estrellas y los fines de semana de marcha non-stop en las discotecas, cuyos mundialmente famosos disc-jockeys experimentan con los ritmos y sonidos de vanguardia.



Y al igual que en los viejos tiempos, el mito de Ibiza permanece intacto: la oferta de esta pequeña isla, de inusitada riqueza, permite a cada cual encontrar lo que anhela, desde noches de marcha hasta una serena meditación en medio de una naturaleza idílica.

Historia:   

 

 

En torno al 2000 a.C.
Data de esta época el dolmen megalítico de Ca Na Costa, en el norte de Formentera, único indicio de que las Pitiusas estuvieran habitadas en aquellos días. En Ibiza hasta el momento sólo ha habido hallazgos prehistóricos esporádicos, sin que se sepa a ciencia cierta si proceden de pobladores de la isla o de visitantes. Sí se sabe que las Pitiusas eran ya conocidas en la antigüedad; lo documentan antiguos textos griegos.


En torno al 700 a.C.
Los fenicios, un pueblo de navegantes procedente de Tiro, en el actual Líbano, que mantenían emporios comerciales en todo el Mediterráneo, establecen una base en Sa Caleta, en el suroeste de Ibiza.


675 a.C.
Los cartagineses, pueblo descendiente de los fenicios que crea su propio estado en la actual Túnez, fundan la ciudad de Ibosim. Comienza la colonización del interior de la isla. Los cartagineses convierten las salinas naturales del litoral sur en una industria. Surgen numerosos talleres de alfarería. Junto a los templos de las divinidades Tanit y Bes se desarrolla la artesanía. Florece el comercio y con él la ciudad. En el Puig des Molins la necrópolis con sus tumbas subterráneas abarca una superficie de 50.000 metros cuadrados. Los cartagineses introducen la sabina y el granado. Cuenta la leyenda que Aníbal (246 - 182 a.C.), el general cartaginés que partiendo de la Península Ibérica llegó a cruzar los Alpes con sus elefantes para luchar contra Roma, nació en la isla de Conejera, frente a Sant Antoni. Pero también Menorca reclama para sí tal honor.


123 a.C.
Tras la victoria de Roma en la Tercera Guerra Púnica y la destrucción de Cartago, los romanos ocupan también Ibosim, nombre que transforman en Ebusus.


En el año 70 a.C.,
durante el reinado de Vespasiano, la isla obtiene el título de Municipium Flavium Ebusitanum y con él el derecho de acuñar moneda propia. La producción de sal y la extracción de plomo cerca del actual Sant Carles cobran nueva importancia. También contribuye a enriquecer la isla la tan preciada púrpura, que se fabrica a partir de unos caracoles marinos que abundan en la región. Los romanos introducen el funcionariado, la construcción de carreteras y puentes, intensifican el cultivo de la vid. Cuando el emperador Constantino (280 - 337 d.C.), quien trasladó la capital del Imperio Romano a Bizancio, convierte el cristianismo en religión estatal, Ebusus es también cristianizada.


426
En el transcurso de la migración de los pueblos germanos, el pueblo ostrogodo de los vándalos bajo el mando de Geiserico invade el Mediterráneo occidental y funda en el norte de África un nuevo reino, tomando también Ebusus bajo su dominio por espacio de un siglo.


533
El emperador Justiniano destruye el reino vándalo. Ebusus vuelve a formar parte del Imperio Bizantino.


711
Los árabes vencen a los visigodos, que se habían establecido en la Península Ibérica, y conquistan también las Baleares. Un resto de visigodos funda el Reino de Asturias; en el noreste surge la Marca hispánica del reino de los Francos con Barcelona como capital. Los desórdenes internos repercuten también en las Baleares, que sufren constantes conquistas y dominaciones cambiantes.


902
El califa de Córdoba ocupa Ebusus y le da el nombre de Medina Iabissa. Se restablece la calma y la isla vuelve a florecer. El islam, como segunda religión, convive con el cristianismo. Los árabes introducen sus grandes conocimientos en materia agrícola, construyen terrazas y sistemas de riego, plantan huertos. El arte y las ciencias experimentan un auge. La isla es dividida en cinco departamentos administrativos: Alhaueth, Algarb, Portmany, Benizamid y Xarch. En 1014 Medina Iabissa pasa a formar parte del Califato de Denia.


1235
La Reconquista de la España musulmana por los cristianos llega a Median Iabissa. En nombre de la Corona de Aragón y capitaneadas por el general catalán Guillerm de Montgrí, las tropas cristianas vencen a los moros y los expulsan de la isla. Los catalanes rebautizan Medina Iabissa con el nombre de Eivissa y los cinco departamentos se convierten en Pla de Vila, Ses Salines, Portmany, Balanzat y Quartó des Rei respectivamente. Estos a su vez se convertirán en los actuales municipios de Eivissa, Sant Josep de sa Talaia, Sant Antoni de Portmany, Sant Miquel de Balanzat y Santa Eulària des Riu. Con la fundación del Reino de Baleares en 1276, las Pitiusas pasan a ser administradas por Mallorca.


1469
El matrimonio de Isabel I de Castilla con Fernando II de Aragón constituye la primera piedra en la creación de un estado único español, del que también formarán parte las Islas Baleares. Pero la corona española está lejos y los piratas en cambio cerca. Sus constantes incursiones causan numerosas víctimas. Los últimos habitantes de Formentera huyen a Ibiza dejando la isla sin un alma. Ibiza construye sus atalayas. En 1555 el rey Carlos I de España (y V de Alemania) encarga al arquitecto italiano Giovanni Battista Calvi la restauración de la muralla de la ciudad y su fortificación con baluartes. Las obras durarán 30 años. La población de Ibiza empobrece a ojos vista. En 1652 la mitad de los habitantes de Vila morirá víctima de la peste.


1715
En la Guerra de Sucesión de España el Borbón Felipe V de Castilla vence al Austria Carlos II. Habiendo luchado junto a los Austrias, las Baleares son ahora ocupadas por Castilla. La corona requisa las salinas, única fuente de ingresos industrial de la isla, y suprime la Universitat, órgano administrativo autónomo existente desde 1299 y que había facilitado una cierta independencia. El castellano se convierte en lengua oficial, Eivissa en Ibiza. Aumenta la pobreza y con ella también la piratería. Para protegerse de las constantes incursiones del exterior, los piratas ibicencos se convierten en corsarios, es decir que disponen de un salvoconducto de la corona que les permite abordar barcos enemigos. España no suscribirá la abolición de la piratería, que las demás potencias marítimas venían negociando desde 1856, hasta el año 1908.


1867
El archiduque Luis Salvador de Austria visita Ibiza. El "primer turista de las Baleares" escribe una enciclopedia en varios tomos sobre el archipiélago balear.


1934
Se inaugura en Ibiza el primer hotel. Ibiza ya goza de la fama de ser una isla paradisíaca entre los artistas e intelectuales de la península. Poco a poco su fama se va extendiendo también al extranjero; pasarán largas temporadas en la isla, entre otros, el dadaísta Raoul Hausmann, el filósofo Walter Benjamin y el escritor Paul Elliot. El comienzo de la Guerra Civil española en 1936 pone punto final a todo esto. Los republicanos sólo logran resistir a la Falange fascista del 8 de agosto al 20 de septiembre de 1936. En 1939 las tropas franquistas ganan la guerra y comienza el período de la dictadura.


1958
Con la inauguración del aeropuerto llega a Ibiza el turismo, que pronto dejará atrás a las demás industrias. Los primeros en llegar serán los artistas, luego vendrán los hippies, los grupos de turistas y finalmente las masas. En el transcurso de los siguientes 50 años aportarán a las Pitiusas bienestar, aumento de la población y cambios paisajísticos.


1975
Muere Franco. Juan Carlos I se convierte en rey de España y dirige la transición hacia la democracia. En 1978 se aprueba la Constitución. En 1986 España ingresa en la Comunidad Europea. A partir de 1982 las Baleares son una comunidad autónoma con parlamento propio, en el que los consells insulares de Mallorca, Menorca y las Pitiusas debaten sobre sus respectivas competencias. Desde 2007 Ibiza y Formentera tienen cada una su propio consell insular. Además del castellano, se vuelve a introducir como lengua oficial el catalán, que cada vez es más utilizado para impartir clase en los colegios. En el aeropuerto luce el rótulo de Ibiza/Eivissa.


1999
La UNESCO declara Patrimonio de la Humanidad el recinto amurallado de Ibiza, la necrópolis púnica del Puig des Molins, los restos del primer asentamiento púnico en Sa Caleta y las praderas de posidonia que se extienden entre las salinas de Ibiza y Formentera.



 

A partir de la época del Cartaginés los campos de la sal originan para la producción de la sal. Los campos de la sal todavía se utilizan.

El romano dejó el primer puente en Ibiza..

El primer palma fue plantado por los moros, apenas como los albaricoques, las naranjas y los higos. También trajeron a lo largo de su sistema de riego después de Ibiza.

Temperaturas

 

 

Temperaturas medias del día    

EnFeMaAbMaJuJuAgSeOcNoDi
15 °C15 °C17 °C19 °C22 °C25 °C28 °C29 °C27 °C23 °C19 °C16 °C

 

Horas medias de la sol durante el día    

EnFeMaAbMaJuJuAgSeOcNoDi
5,55,88,67,710,110,911,510,97,76,45,35,3

 

Temperaturas del agua medias    

EnFeMaAbMaJuJuAgSeOcNoDi
14 °C13 °C14 °C15 °C17 °C21 °C24 °C25 °C24 °C21 °C18 °C16 °C

Ciudades y municipios



Junto con Mallorca y Menorca, las Pitiusas constituyen la Comunitat Autònoma de les Illes Balears que, al igual que las demás autonomías de España, ha sido dotada por el Gobierno central de amplias competencias. Por tanto las siglas IB que figuran en las matrículas no significan Ibiza, como podría creerse, sino Illes Balears. En el Parlamento del Govern Balear, constituido en 1983 y con sede en Palma de Mallorca, Mallorca está representada con 33 escaños de un total de 59, Menorca con 13, Ibiza con 12 y Formentera con 1. Para mejor superar la insularidad y proporcionar mayor proximidad al ciudadano, se crearon tres consells insulares. Hasta hace poco las Pitiusas compartían un solo consell insular; pero desde 2007 Formentera dispone del suyo propio, con lo que ahora son cuatro. El Consell Insular de Eivissa tiene su sede en el número 40 de la Avenida de España, en la Ciudad de Ibiza. Cada cuatro años se celebran elecciones autonómicas. El actual presidente del Govern Balear es Jaume Matas, del Partido Popular, mientras que Pere Palau, también del PP, es presidente del Consell Insular de Ibiza. Las próximas elecciones municipales se celebrarán el 27 de mayo 2007. En las autonómicas, los ciudadanos de países de la Unión Europea que estén empadronados en algún municipio español pueden votar a su correspondiente alcalde.

La isla de Ibiza consta de cinco municipios con sus correspondientes ayuntamientos:


- Ciutat d'Eivissa (Ciudad de Ibiza)
- Sant Josep de sa Talaia (San José)
- Sant Antoni de Portmany (San Antonio)
- Sant Joan de Labritja (San Juan)
- Santa Eulària des Riu (Santa Eulalia)




Información: Reglas a tener en cuenta en la convivencia con habitantes y visitantes
1. Vestimenta

- Fuera de las playas y piscinas la ropa de baño no está bien vista. También en verano y en una isla de vacaciones como es Ibiza conviene vestir la ropa adecuada. La moda, omnipresente, ofrece múltiples posibilidades.
- Ante todo no entrar en tiendas y supermercados con ropa de baño. Aunque sólo sea por cuestión de higiene.

2. Reglas de tráfico
- El límite de alcoholemia es del 0,5 por mil (multa y prohibición de conducir)
- Está prohibido remolcar a otros con un coche particular (multa)
- En las rotondas tienen prioridad aquellos que circulen por el carril exterior
- Está prohibido aparcar delante de los contenedores de basura y junto a los bordillos amarillos (retirada con grúa y multa)
- El bordillo azul significa que hay que pagar por el estacionamiento. Los parquímetros se encuentran en las aceras, en la dirección que indique la flecha
- Ya no está permitido aparcar motos en la acera (multa)

3. Fumar
- El arrojar descuidadamente colillas, encendedores, cerillas, etc. puede provocar incendios.
- Desde el 1-1-2006 está prohibido fumar en numerosos bares y restaurantes. Conviene preguntar antes de encender un cigarrillo.



El municipio de Ibiza (Eivissa)
- La Ciudad de Ibiza (Vila)
Con una población de aproximadamente 45.000 habitantes, Ibiza - o Vila, como la llaman los ibicencos - es el mayor núcleo urbano de las isla y desde hace poco también su capital oficial. El casco antiguo de Vila consta de tres barrios: La Marina, Sa Penya y Dalt Vila.


- En el barrio de La Marina se han centrado desde siempre comercio y diversión. Abundan los pequeños comercios, las boutiques y las tiendecitas de artesanía que invitan a pasear mirando escaparates. También hay numerosos bares y restaurantes en los que dar un respiro a los pies cansados y recargar las pilas. Por la noche la zona del puerto se anima con el espectáculo de artistas callejeros, músicos, animadores montados en zancos que invitan a ir a las discotecas. En cambio en los meses de invierno La Marina se permite un merecido descanso: muchas tiendas cierran; lejos del ajetreo del verano podemos ver los barcos llegar y partir mientras nos tomamos tranquilamente un café. Frente a la estación marítima se encuentra el obelisco, erigido en 1906 en memoria de los corsarios ibicencos que durante siglos protegieron la isla de los piratas enemigos al tiempo que le proporcionaban ricos botines. Uno de los héroes más celebrados fue Antoni Riquer, que en 1806 y entre los aplausos de la población, que observaba jubilosa desde la muralla, capturó el buque inglés "Felicity".


- El antiguo barrio de pescadores de Sa Penya asciende desde la Marina hasta los acantilados y la muralla. Estrechas callejuelas y escaleras recorren este barrio que hasta hace poco era el más pobre de la ciudad y que aún hoy, en su parte más alta, habitada mayormente por gitanos, precisa de urgentes mejoras. En una de las calles de abajo, la Calle de la Virgen o Carrer de sa Mare de Deu, tiene lugar la movida nocturna en los numerosos bares y boutiques de moda. Al pie de la muralla, junto al edificio redondo que alberga el antiguo mercado de Sa Peixatería, se encuentra Lola's, la discoteca más antigua de la isla. La movida de Sa Penya es la preferida por los gays, que constituyen su público más asiduo.
- Dalt Vila, la ciudad alta, está íntegramente rodeada por la muralla, bajo cuya protección los ciudadanos de antaño construyeran sus palacetes. Ya en tiempos de los moros la ciudad disponía de una muralla de defensa equipada con 30 atalayas. La muralla dividía Dalt Vila en cuatro cuartos que los asaltantes debían ir conquistando sucesivamente antes de poder acceder al castillo y a la mezquita, situados en la cúspide. Algunos restos de estas antiguas defensas todavía se encuentran en bastante buen estado y en parte son habitados, como podemos ver en la Plaza de Vila. La impresionante muralla actual, sin embargo, data del siglo XVI y es obra del arquitecto italiano Giovanni Battista Calvi y de su sucesor Jacobo Paleazo Fratín. La incipiente artillería, los buques ahora iban equipados con cañones, hizo necesaria una mayor fortificación. Se integraron en la muralla siete baluartes, con lo que la ciudad se volvió prácticamente inexpugnable: el baluarte de Sant Joan, que protege las dos puertas que dan al puerto, seguido, en el sentido de las agujas del reloj, del baluarte de Santa Llucía, que se eleva por encima del barrio de Sa Penya y donde en verano se celebra el festival de jazz; el baluarte de Santa Tecla, a los pies de la catedral; los baluartes de Sant Bernat, Sant Jordi y Sant Jaume, en la parte trasera del castillo, y finalmente el baluarte del Portal Nou, que cubre el acceso por el oeste. Dando un paseo por lo alto de la muralla podremos disfrutar de unas fantásticas vistas sobre el entramado de callejuelas y casas de la ciudad baja y el puerto, sobre los barrios nuevos hacia el interior de la isla, sobre el mar y hasta Formentera.
Desde La Marina accedemos a la ciudad alta por el Portal de ses Taules, que en un principio se llamó Puerta del Mar. Frente a Es Mercat Vell, el mercado viejo, arranca la rampa con el puente levadizo nuevo, instalado en 1989, que le da al conjunto un toque medieval. También las estatuas romanas desprovistas de cabeza que flanquean la puerta son réplicas; los valiosos originales de la diosa Juno y de un general romano sin nombre se encuentran en el museo, junto a la catedral. Nada más pasar la imponente puerta nos encontramos en el antiguo patio de armas con su bella columnata. De aquí desembocamos en la Plaza de Vila, rodeada de boutiques, galerías de arte, barecitos y restaurantes. A la derecha de la plaza parte una callejuela empinada, primero hacia arriba y enseguida a la izquierda, descendiendo ahora hacia la segunda puerta norte, la Puerta del Palomar, única por la que se puede pasar en coche. Aunque sólo pueden pasar los vecinos de Dalt Vila. Arriba, a la derecha, prácticamente encima del patio de armas, se encuentra el Museo de Arte Contemporáneo, siempre merecedor de una visita. Siguiendo de frente, más allá de la Plaza de Vila, la estrecha Carrer de Santa Creu nos lleva a la Plaza del Sol y a la tercera y última puerta de la ciudad, el Portal Nou, cuyo túnel de acceso nos permite hacernos una idea del grosor de la muralla. Al pie de ésta, junto al Portal Nou, se encuentra el Parque Reina Sofía, donde en verano, sobre todo en agosto, se celebran numerosos conciertos al aire libre. Desde aquí son sólo unos pasos hasta el Puig des Molins con su necrópolis, en la que los cartagineses, más tarde también los romanos, enterraban a sus muertos en tumbas subterráneas. Lamentablemente el museo de la Vía Romana sigue cerrado por reformas, aunque se pueden visitar algunas tumbas del recinto. La necrópolis, en la que se calcula hay unas 4.000 cámaras funerarias, está considerada a nivel mundial como uno de los principales testimonios de la cultura fenicia. Desde la Plaza del Sol seguimos ascendiendo por una amplia escalinata. Si continuamos por lo alto de la muralla llegaremos a la catedral. Pero son muchos los caminos que llevan hacia la cima y tenemos previsto visitar alguno más de los muchos monumentos de Dalt Vila. Si pasado el Patio de Armas nos dirigimos hacia la izquierda dándole la espalda a la Plaza de Vila, por la Calle de Sa Carroza llegaremos a la iglesia de Santo Domingo, de estilo barroco y que data del siglo XVII. La iglesia forma parte del antiguo convento dominico que desde 1838 alberga el Ayuntamiento de la Ciudad de Ibiza. La entrada principal se encuentra en la Plaza de España, en la que también encontramos el monumento a Guillerm de Montgrí, el general catalán que venció a los moros. Por cierto que una leyenda cuenta cómo se produjo esta victoria, en la que juega un importante papel la Capella de Sant Ciriac, a la que accedemos subiendo por las calles Pere Tur y Joan Román, pasando junto al antiguo seminario, ahora un edificio de apartamentos de lujo. Bajo la estatua de San Ciriaco (al principio de la callejuela del mismo nombre y pasado un puesto de helados) podemos observar el borde superior de un orificio en la muralla. Al parecer en la antigüedad partía de allí un pasadizo secreto del que sólo sabía la familia del emir. En agosto de 1235 Guillerm de Montgrí, desanimado, acampaba con sus tropas en Es Soto, frente a la muralla que tras repetidos ataques seguía inexpugnable. Pues bien, parece ser que el emir le había robado la mujer favorita a su hermano, quien para vengarse les abrió la puerta secreta a los cristianos. Así que ¡cuidado con los amores, sobre todo en tiempos de guerra! Todavía nos falta superar un último tramo empinado por el Carrer Major y nos encontraremos en la Plaza de la Catedral. Construida en los siglos XIV al XVI en sencillo estilo gótico catalán sobre los cimientos de la antigua mezquita, la catedral está consagrada a Santa María de las Nieves, cuya fiesta (5 de agosto) es la más cercana al día de la reconquista (8 de agosto). Ambos días son celebrados en Ibiza con grandes festejos. A la izquierda de la catedral los edificios en que se encontraban la Universitat, antiguo organismo administrativo, y dos capillas contiguas, albergan actualmente el Museo Arqueológico. A la derecha de la catedral tenemos el Castillo, cuyo aspecto un tanto destartalado se debe a que siempre ha faltado el dinero para restaurarlo. Ahora el que fuera palacio del gobernador por fin tendrá una nueva función: Es Castell ha pasado a formar parte de la Red de Paradores Nacionales; las obras de rehabilitación ya se han iniciado. Desde los baluartes y la muralla que se extienden por detrás de la catedral se divisa una panorámica fantástica sobre el mar. Un túnel que atraviesa la muralla nos lleva a Es Soto, donde se encuentra un aparcamiento para los autocares turísticos y para los coches de todos aquellos que teman la subida a pie por las callejuelas del casco antiguo. En diciembre de 1999 Dalt Vila y la Necrópolis del Puig des Molins pasaron a formar parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Para que podamos disfrutar tranquilamente de todas estas visitas sin perdernos por las callejuelas, la Oficina de Turismo (en el puerto, frente al obelisco) dispone de unos planitos con explicaciones en varios idiomas. Conviene informarse allí de los horarios de los museos y la catedral, ya que cambian con frecuencia.



La ciudad nueva
En 1898 Ibiza comenzaría a expandirse más allá de la muralla que encierra los barrios del casco antiguo, desde la Puerta del Palomar hasta el puerto. Se inaugura el Teatro Pereira (Carrer Conde Rosselló) con sus butacas de terciopelo rojo y sus espectáculos de varieté, cuya visita les estaba vetada a las mujeres. Más adelante sería reconvertido en cine. En la actualidad el holandés Jan Eric ha instalado en la antigua sala un bar de jazz cuyas actuaciones de música en vivo a partir de la medianoche atraen a numeroso público. En 1904, con una solemne ceremonia a la que asistió el rey Alfonso XII, se inauguraba en una cercana alameda un monumento en honor del general ibicenco Joaquín Vara de Rey i Rubió, caído en la Guerra de Cuba, en la que España, derrotada por los EE.UU., perdía su última colonia de ultramar. Entre 1913 y 1935 fueron construyéndose en torno a dicha alameda numerosos edificios de estilo colonial. Hoy en día el Paseo Vara de Rey constituye el centro de la ciudad. En las terrazas de sus bares se intercambian novedades, se cierran tratos y se hacen negocios. El Montesol, el hotel más antiguo de la ciudad, aún se nutre de su antiguo encanto. A las mesas de su terraza se sentaron, entre otros, Carolina de Mónaco, Orson Welles y los Pink Floyd. Pero el tiempo no perdona y con el incremento del tráfico, los ociosos se van desplazando cada vez más hacia la cercana Plaza del Parque. En ella se está a buen recaudo del tráfico y los numerosos bares y cafés nuevos gozan de buena afluencia de público. Desde el paseo Vara de Rey la ciudad nueva sigue extendiéndose cada vez a mayor velocidad. Partiendo del paseo, tres grandes arterias comunican Vila con el resto de la isla: la Avenida de Santa Eulalia, que discurre a lo largo del puerto en dirección a la Villa del Río, la Avenida de Ignacio Wallis, en dirección a San Antonio, y la Avenida de España, de sentido único en dirección centro, que comunica con San José y el aeropuerto; paralela a esta, también de sentido único pero en dirección exterior, discurre la Avenida de Isidoro Macabich. En esta última se encuentran las paradas de autobuses y Correos. Y entre ambas numerosas calles de un solo sentido, llenas de comercios en los que podemos encontrar de todo, desde elegantes marcas de moda hasta tiendas de "todo a un euro". A diferencia de los barrios del casco antiguo, cuyas tiendas cierran en invierno, en la ciudad nueva la vida bulle todo el año.



En torno al puerto
Paseando por los muelles que rodean la dársena, podremos admirar barcos de todos los tamaños, desde llaüds, las pequeñas barcas de pesca ibicencas, hasta yates de altura equipados con las tecnologías más modernas. Los mercantes y barcos de pasajeros procedentes de la Península de momento siguen atracando frente al barrio de la Marina; sin embargo dentro de poco todo este tráfico será trasladado al nuevo muelle situado junto al faro de Botafoch, del otro lado de la dársena. A continuación de la estación marítima de la que parten los ferrys de Formentera viene el puerto deportivo Ibiza Nueva con el Club Náutico, inaugurado en 1925. Cabecean a lo largo de sus pontones embarcaciones más bien pequeñas, en su mayoría de armadores ibicencos. Pasado un tramo relativamente aburrido en el que se realiza la carga y descarga de contenedores, llegamos al Paseo Juan Carlos I, en el que en los años 80 se establecían primero el Casino y después toda una serie de pubs y bares que con el tiempo se han hecho famosos con la movida nocturna de Ibiza como El Divino, el Keeper, etc. En el Casino esperan al amante del juego deseoso de probar suerte máquinas tragaperras, ruleta y black-jack. La gran novedad es su reciente ampliación para convertirlo en el Gran Hotel Sal Ibiza, de cinco estrellas. Y un poco más hacia el interior, en la paralela Avenida 8 de Agosto, se encuentra la famosa discoteca Pachá, inaugurada en 1973. El Paseo Juan Carlos I desemboca en el nuevo puerto deportivo de Marina Botafoch, en el que están atracados los yates más caros. Desde este puerto, en el que se han establecido numerosos restaurantes, bares y boutiques, se disfruta de una fantástica vista sobre la ciudad antigua. Durante los últimos años este paseo se ha ido prolongando hasta llegar al faro de Botafoch, de varios siglos de antigüedad, y al nuevo dique del mismo nombre, en el que atracan los cruceros. Hoy ya no se nota que el camino discurre por lo que antes eran dos islas, Illa Plana e Illa Grossa. En tiempos de los fenicios en la Illa Plana se erigía un templo a la diosa Tanit; en la Edad Media la isla servía de estación de cuarentena en tiempos de peste.


Ses Feixes
Del otro lado de las carreteras que bordean el puerto frente a la ciudad antigua vemos emerger un enorme cañaveral. Se trata del humedal de Ses Feixes. En su día los árabes drenaron el humedal mediante un complicado sistema de canales para crear en él la huerta que abastecía a la población de la ciudad. Cada una de estas huertas disponía de un portal o feixa, de construcción muy característica, en forma de herradura cuadrada; algunos todavía se conservan. En la actualidad los ecologistas, que quisieran ver el humedal totalmente protegido tanto por su pasado histórico como por las numerosas aves que en él anidan, están en permanente pugna con los propietarios de los terrenos, más interesados en los elevados precios del suelo urbano. Las feixes que se extienden por detrás de la Avenida 8 de Agosto son las más bonitas para dar un paseo.



Las playas de la Ciudad de Ibiza
- Talamanca
Siguiendo por la Avenida 8 de Agosto desembocamos en la arena blanca, frente al Bar Flotante. A espaldas de Illa Grossa y de la dársena del puerto, a pocos metros de Marina Botafoch, se extiende en semicírculo la agradable playa de Talamanca. Sus aguas poco profundas son ideales para niños y pese a que, como en casi todas las playas de arena de la isla, a su alrededor se extiende todo un barrio turístico con hoteles, apartamentos, restaurantes y tiendas, resulta bastante más tranquila que la playa de ses Figueretes o la playa d'en Bossa. Si bien parte de Talamanca pertenece al término municipal de Santa Eulalia, por su cercanía y buena accesibilidad (hay una línea de autobús y un taxi acuático que enlaza con el centro de Ibiza), hemos preferido incluirla entre las playas de la Ciudad de Ibiza.


Ses Figueretes
En el otro extremo de la ciudad, hacia el oeste, se encuentra el barrio de Ses Figueretes. Su bello paseo marítimo discurre a escasos metros del tramo final de la Avenida de España. Aquí se amontonan los hoteles de la ciudad, que sólo abren en verano, con sus correspondientes restaurantes. Todo este barrio surgió con el boom de la primera ola del turismo. La playa, bastante pequeña para dar cabida a tantos hoteles, en verano está desbordada; como contrapartida podemos llegar al centro de Vila andando.


Es Viver
En el lugar en que la playa de Ses Figueretas se vuelve rocosa, se encuentra el barrio de Es Viver. Poco queda ya del antiguo puerto pesquero, predominando también aquí el turismo. Según los planes urbanísticos más recientes se instalará un puerto deportivo frente al Islote de las Ratas. Los comerciantes del barrio aplauden este proyecto, del que esperan dará nueva vida al barrio, mientras que los vecinos lo rechazan ya que temen que las embarcaciones ensucien aún más la playa, ya de por sí pequeña.


Playa d'en Bossa
Detrás de Es Viver comienza la fina arena blanca de la Playa d'en Bossa, la más larga de toda la isla y que limita con el término municipal de San José. Durante mucho tiempo fue considerada la playa más bonita de Ibiza; hoy los isleños renuncian al placer de bañarse en sus aguas poco profundas, junto a una hilera casi ininterrumpida de hoteles, a favor de los turistas más amantes del bullicio. Molestan un tanto los numerosos aviones que la sobrevuelan en su descenso hacia el aeropuerto, pero hay tramos, como por ejemplo el de Bora Bora Disco Beach, en los que los decibelios de la música superan el estruendo de los aviones. En su entorno, entre restaurantes, bares y tiendas, también se encuentran algunas discotecas, entre ellas el Space, una discoteca de horario diurno que hace furor entre quienes vienen a disfrutar non-stop de la movida ibicenca. A su lado se encuentra el Aguamar, un parque acuático con toboganes y otras diversiones, algo menor que el Aqualandia de Talamanca. Al final de la playa, al borde ya del Parque Natural de Ses Salines, se alza la Torre de sa Sal Rossa, una de las atalayas más antiguas de la isla. Durante la Edad Media los vigilantes oteaban desde ella el horizonte para avisar con señales de humo de la presencia de piratas a los trabajadores de las salinas.



El municipio de San José (Sant Josep de sa Talaia) - San José
San José es el municipio de mayor superficie de toda la isla. Su término municipal ocupa toda la región sur-occidental y se extiende desde la Playa d'en Bossa, donde limita con la ciudad de Ibiza, hasta la orilla sur de la bahía de San Antonio. Determinan su paisaje dos cadenas montañosas confluyentes: la Serra Grossa y la Serra de Sant Josep. El pueblo mismo se encuentra al pie de la montaña más alta de Ibiza, sa Talaia de Sant Josep, de 475 metros de altitud. Para subir a la cima hay que salir del pueblo y conducir un corto tramo por la carretera de Cala d'Hort/Cala Vedella, poniendo mucha atención para no pasarse de la señal, muy pequeña, que hay a mano izquierda. En la cumbre encontraremos, además de la torre del repetidor, un área de descanso para hacer picnic. El núcleo urbano de San José es relativamente pequeño comparado con el de los demás municipios de Ibiza a excepción de San Juan, un pueblecito del norte de la isla que vive apartado del bullicio. Como la mayoría de los turistas vienen a Ibiza en busca de sol y playa, los pueblos del interior se han salvado de los grandes edificios y hoteles. El núcleo urbano de San José se agrupa en torno a la carretera de Ibiza a San Antonio. Aquí, junto a numerosas tiendas, bares y restaurantes, encontramos también el ayuntamiento, la comisaría de policía y la hermosa iglesia fortificada, cuya construcción finalizó en 1731. Es digno de ver el retablo con la imagen de San José. Pintado en 1735 por el mallorquín Pere Bosch, el original fue destruido en la Guerra Civil española, siendo el que vemos ahora una reproducción realizada en el año 1958. En la plaza de la iglesia se celebran con regularidad espectáculos de folklore. Por los alrededores de San José se pueden hacer excursiones estupendas, por ejemplo a la capillita del Puig d'en Serra, erigida por un soldado agradecido por haber regresado sano y salvo de la guerra, a la que una vez al año se dirige una romería (desde San José se sigue un tramo por la carretera en dirección Ibiza; pasada la gasolinera, en la curva, se desvía uno a la izquierda en dirección Benimussa). Un poco más abajo por la misma carretera de Ibiza, en el cruce de Sa Caleta, se encuentra la Cova Santa, una pequeña cueva de estalactitas que fue descubierta en el siglo XV y en la que un ermitaño sobrevivió milagrosamente durante un largo periodo de tiempo alimentándose únicamente del agua que había en la cueva. Junto a la Cova Santa hay hoy una discoteca con servicio de restaurante que en su día se hizo famosa por sus espectáculos de flamenco. A la quinta fenicio-romana de Ses Païsses de Cala d'Hort se llega por la carretera de Es Cubells a Cala Vedella (poner atención a los indicadores). La finca, que existió desde el siglo V a.C. hasta el VIII d.C., fue en su día explotada por fenicios, romanos y bizantinos. Todavía se distinguen bien los cimientos de los edificios, tanto de vivienda como de explotación, así como varias cámaras funerarias. Desde aquí ya no queda lejos la Torre des Savinar, que desde lo alto de la Cala d'Hort vigila todo el suroeste de Ibiza. Lo más impresionante, sin embargo, es la vista que desde aquí tenemos sobre el islote de Es Vedrà, justo enfrente y que con sus 382 metros de altitud emerge casi en vertical de las aguas. Algunos lo comparan con una catedral en el mar, otros ven en él la cabeza de un dragón y en el pequeño islote adyacente, Es Vedranell, la cola del mismo. Hay muchas leyendas en torno a Es Vedrà; unas veces se habla de apariciones de la virgen, otras de ovnis. Ya sea magia o magnetismo, lo cierto es que el islote tiene un atractivo muy especial. Los ibicencos con su sentido práctico lo utilizan para guardar cabras, que obviamente no pueden escapar.



Sant Jordi de ses Salines
En su día Sant Jordi fue la puerta de acceso a la floreciente industria salinera y el lugar en que vivían muchos de sus obreros. Hoy el pueblo, que se extiende a lo largo de la carretera del aeropuerto, nos presenta su lado más feo, poblado de edificios de nueva construcción. Sin embargo bien merece una visita. Apartándonos un poco de la carretera encontramos la hermosa iglesia fortificada con sus almenas y aspilleras, una de las más antiguas de la isla. En el hipódromo hay carreras de caballos todos los domingos y los sábados se despliega en él un gran mercadillo muy pintoresco.



Sant Francesc de s'Estany
A poca distancia de Sant Jordi en dirección Salinas/Sa Canal se encuentra la aldea de San Francisco. Su pequeña iglesia blanca con el telón de fondo de las salinas bien merece una foto. Desde hace tiempo está proyectado albergar en sus dependencias el centro de información del Parque Natural de ses Salines, que comienza aquí, pero las cosas de palacio van despacio... A lo lejos divisamos ya el aeropuerto.



Ses Salines
Con una superficie de unas 500 hectáreas, las 130 salinas que constituyen la industria más antigua de Ibiza se extienden por detrás de San Francisco hacia el oeste, el sur y el este y hasta el mar. En su centro se eleva la colina de Es Falcó y al este el Puig des Corb Marí. Desde 1995 toda la zona está protegida como Parque Natural. Anidan en él numerosas aves, entre ellas garzas y halcones. En invierno cientos de flamencos descansan frente al Cap des Falcó por espacio de varias semanas. Las salinas son de origen natural: el agua del mar afloraba a la superficie a través del fondo y cuando se evaporaba quedaba la sal. Fenicios, romanos, árabes, catalanes y castellanos ampliaron sucesivamente los campos de sal, construyeron acequias y esclusas para dar paso al agua de mar, se enriquecieron con el "oro blanco". Todavía hoy se sigue extrayendo sal, la cual es amontonada en grandes montañas para secar antes de ser trasladada al muelle de embarque de Sa Canal. La mayor parte va a Holanda y Dinamarca, donde los pesqueros de altura la utilizan para la salazón de pescado.



Sa Canal y La Revista
Estas dos minúsculas poblaciones surgieron para dar alojamiento a los funcionarios de administración lo más cerca posible de las rampas de embarque de la sal de las salinas. Hoy en día las casas ya han pasado a ser de propiedad privada. La Revista, al este, al principio de la larga playa de Es Cavallet (ver playas de San José), vive un tanto adormecida - hace ya tiempo que dejó de existir el muelle en el que atracaban los barcos de la sal, que ahora atracan, aunque sólo pocos, más al oeste, en Sa Canal, que se encuentra al final de la famosa playa de Ses Salines (ver playas de San José).


Es Cubells
Al sur de San José se encuentra Es Cubells, al borde de unos acantilados. Este tranquilo pueblecito nació junto al convento carmelita que en el siglo XIX fundara el místico Francisco Palau. En el convento vienen celebrándose en los últimos años seminarios de diversas religiones, especialmente budistas. Merece la pena ver la pequeña iglesia del pueblo y sobre todo la fantástica panorámica sobre el mar y hasta Formentera.



Sant Agustí des Vedrà
Una iglesia, un bar, un restaurante, una tienda de alimentación y una galería de arte - San Agustín, en lo alto de un monte cercano a la carretera de San José a San Antonio, sigue siendo un pequeño y tranquilo pueblo ibicenco, en el que van dejando su huella los extranjeros. Los alemanes fundaron aquí el colegio de Can Blau, que hace algunos años fue reconvertido en escuela de música. Una vez al año San Agustín despierta de su letargo y se zambulle en el bullicio de sus fiestas patronales, el 28 de agosto, que son de las mejores de toda la isla.



El municipio de San Antonio (Sant Antoni de Portmany)
- San Antonio
San Antonio recibe su sobrenombre Portmany de los romanos, a quienes impresionó su gran puerto, el portus magnus. Situado al noroeste de Ibiza, el municipio reune como ningún otro los contrastes de la isla: desde el gran bullicio turístico de la zona del puerto hasta la calma que se respira en los pueblecitos de los valles de la sierra de Es Amunts. Hasta finales de los años 60 San Antonio era todavía un tranquilo pueblo pesquero con poco más que ofrecer que su impresionante iglesia-fortaleza, construida entre los siglos XIV y XVII, unas cuantas casas y unos pocos alojamientos para forasteros junto a su amplia playa de arena. Con el boom turístico el municipio fue el primero en llenarse de grandes hoteles; el viejo núcleo urbano queda prácticamente escondido tras la moderna silueta de los rascacielos. Su nueva seña de identidad es el monumental "Huevo de Colón" con la carabela Santa María en el centro, que en 1992, con motivo del V Centenario del Descubrimiento de América, fue erigido en la rotonda del puerto, lugar estratégico en el que confluyen las carreteras de Ibiza y San José. El monumento debe su existencia a las tenaces investigaciones de Nito Verdera, un periodista ibicenco vecino de San Antonio que afirma que Colón, cuya procedencia sigue sin esclarecer, era catalanoparlante y probablemente naciera en Ibiza, tesis que viene debatiendo desde hace muchos años con historiadores de todo el mundo. El paseo del puerto va bordeando la bahía. En el norte, antes de llegar al malecón con el faro en la punta, se encuentra el muelle en el que atracan los ferrys que van a Denia, en la Península. Luego vienen los embarcaderos con los amarres de numerosas embarcaciones pequeñas y el Club Náutico de San Antonio. A continuación el muelle del que salen los lanchas que van a las playas cercanas de Cala Bassa, Cala Comte y Cala Tarida así como los barcos con fondo de cristal que hacen excursiones a los islotes de Es Vedrà, al sur, y de Ses Margalides, al norte. Al otro lado de la calle que sigue la línea del puerto está el Passeig de ses Fonts con sus dos grandes fuentes. Siguiendo a lo largo de la playa el paseo marítimo llega hasta el centro cultural de Sa Punta des Molí, en el extremo sur. Allí, junto al molino de viento provisto de una noria para extraer agua que fue restaurado hace unos años, se celebran regularmente interesantes exposiciones de arte y a veces también conciertos. Para quienes busquen paz y tranquilidad en sus vacaciones, San Antonio sería el lugar equivocado. El pueblo se ha consagrado a las diversiones ruidosas, que aquí buscan y encuentran ante todo los jóvenes británicos. "Pay one, drink two" es uno de los reclamos publicitarios más frecuentes en los bares del "West End", donde incluso hay bares en los que sólo se habla inglés. En Julio + Agosto, durante los meses de julio y agosto, las callejuelas están atestadas de jóvenes quemados por el sol que van de marcha y que al parecer nunca duermen. Como cabía esperar, también hay varias discotecas en las inmediaciones del puerto; las más grandes son Es Paradis Terrenal, famosa por sus fiestas del agua, y Eden. Por todo el mundo se ha extendido ya la fama de la impresionante belleza de las puestas de sol que se contemplan desde Ses Variades. Desde que el Café del Mar empezara a resaltar con música ambient este espectáculo natural, en los alrededores se han ido estableciendo otros pubs similares. Como una bola de fuego roja el sol desaparece en el mar entre los aplausos del nutrido público. Pero puede que la famosa playa de las puestas de sol tenga que trasladarse pronto a otro lugar ya que el Ayuntamiento tiene previsto instalar en ella un nuevo puerto deportivo. En invierno, una vez que han cerrado los hoteles y la mayoría de los bares y restaurantes, la zona de la movida de San Antonio se convierte en un barrio fantasma. Para algunos es ahora cuando el puerto y sus alrededores resultan más agradables.



Sant Rafel de sa Creu
En el interior de la isla, a medio camino entre San Antonio y la ciudad de Ibiza, se encuentra el pueblo de San Rafael. Desde que quedó terminada la nueva autovía, los presurosos pasan por el túnel sin siquiera ver el pueblo. Lo cierto es que su iglesia, que data del 1735, bien merece una visita, aunque sólo fuera por la fantástica vista que se contempla desde ella: la ciudad vieja de Ibiza, media isla y el mar al fondo. En San Rafael encontraremos toda una serie de pequeños restaurantes con las más diversas cocinas, dos de ellos al lado mismo de la iglesia. En el pueblo se han establecido también tres talleres de cerámica cuya artesanía es de lo mejorcito de toda la isla (Cerámicas Es Molí, Icardi y Can Kinoto). Bajando hacia Ibiza, a orillas de la autovía, se encuentran las dos grandes discotecas Privilege y Amnesia, que con sus sofisticadas fiestas y sus DJs famosos contribuyeron a crear la fama mundial de Ibiza como isla de discotecas.


Sa Forada / Buscastell
Apenas reconocible como tal, este minúsculo pueblo se encuentra en un cruce de la carretera que va de San Rafael a Santa Inés: una iglesia de construcción bastante reciente, un colegio, un bar y detrás de éste una tienda; eso es todo. Pero el bar tiene algo especial: cada dos semanas inaugura alguna exposición de arte y a estas inauguraciones suele acudir media isla. Por lo demás es un lugar agradable en el que uno puede tomarse tranquilamente su café o su copita. No muy lejos se encuentra el valle de Buscastell, que bien merece una excursión. Sus campos aterrazados fueron en su día diseñados por los árabes, que supieron aprovechar el agua del torrente mediante un sofisticado sistema de acequias.



Santa Agnès de Corona
Cuando a finales de enero o principios de febrero los almendros despliegan su espectacular floración, Santa Inés, al norte de la isla, atrae a los excursionistas como la miel a las abejas. El valle entero es una plantación. Este pueblo, por lo demás tranquilo, es Ibiza en su estado más puro. Al final de la carretera vamos a parar directamente en la antigua tienda de Can Cosmi, cuya familia regenta también el restaurante adyacente. En él podremos degustar la mejor tortilla campera de la isla. Desde la terraza vemos a mano izquierda la iglesia, del siglo XVIII, y completan el panorama otro restaurante y una tienda con artesanías en cuero. El colegio, la tienda de comestibles y unas cuantas casas se encuentran diseminadas por los alrededores. En Santa Inés parece haberse parado el tiempo. Desde Santa Inés podemos hacer una bonita excursión a pie hacia el mar. El Camí des Pla de Corona nos llevará desde Can Cosmi hasta los acantilados de Ses Balandres, donde se disfruta de una impresionante vista sobre los islotes de Ses Margalides. Allí también se encuentra, en medio de un bosquecillo de pinos, un pequeño restaurante.



Sant Mateu d'Albarca

Igualmente al norte, en la zona montañosa de Es Amunts, espacio protegido por unas normas de construcción sumamente estrictas, nos encontramos con San Mateo. Domina en la vista del pueblo su iglesia, del siglo XVIII, a cuyos pies se encuentran dos restaurantes, el campo municipal de deportes y unas pocas casas. El colegio se encuentra a dos kilómetros del pueblo; la tienda dejó de existir hace años. En el amplio valle que se extiende detrás de San Mateo predomina el cultivo de la vid, del que viven dos bodegas. Todos los años a finales de otoño se celebra en el campo de deportes la Fiesta del Vino con música y baile, torrada y degustación de los caldos del valle. Hay varios caminos que en un agradable paseo entre pinares nos llevan hasta el borde de la Cala d'Albarca con sus espectaculares acantilados de roca caliza. Por su lado derecho un sendero sinuoso y empinado desciende en serpentinas hasta llegar al agua, donde entre las rocas todavía vemos los restos de una antigua caseta-varadero.




El municipio de San Juan (Sant Joan de Labritja)
- San Juan
San Juan, en el noroeste de la isla, es el municipio más pequeño de Ibiza, tanto en superficie como en número de habitantes. El tranquilo pueblo se asienta en plena sierra de Es Amunts y sólo presenta actividades turísticas -con los correspondientes establecimientos hoteleros- en sus tres principales playas de arena, Port de Sant Miquel, Portinatx y Cala de Sant Vicent,. Con su campanario terminado en punta, la iglesia de San Juan, del siglo XVIII, es más bien atípica dentro de la arquitectura ibicenca. Para visitarla hay que pedir la llave al lado, en el bar Vista Alegre, que por cierto es de los pocos que han sido capaces de conservar el encanto de la antigua Ibiza. En todo el pueblo se respira un aire de sosiego y ese ambiente tan especial que a tantos hippies atrajo en los años 60 y 70. Tal vez por eso se haya mantenido aquí bastante más tiempo que en el resto de la isla la movida hippie: esotéricos, místicos, curanderos, astrólogos, ecologistas, toda esa amplia paleta de gente alternativa que le ha vuelto la espalda a la civilización moderna. El Ayuntamiento se encuentra un tanto escondido en una callecita lateral, junto a la iglesia.



Sant Llorenç de Balàfia
San Lorenzo se encuentra en lo más profundo del interior, lo que sin embargo no impidió a los piratas adentrarse hasta aquí. El pueblo debe su sobrenombre a las antiguas atalayas de Balàfia, las únicas que no se encuentran en el litoral. Las pocas casas se aprietan en torno a las tres torres, en las que los campesinos de la vecina llanura de Es Pla d'Atzaró se atrincheraban cuando amenazaba peligro. Merece la pena visitar esta pequeña fortaleza medieval, pero conviene no olvidar que los edificios están habitados. Detrás de la iglesia fortificada del siglo XVIII se encuentra un pequeño parque natural con merendero desde el que se contempla una bonita panorámica de la campiña. El resto del pueblo lo constituyen una escuela, dos bares, unas cuantas casas y un espacioso parking para los autocares de turistas.


Sant Miquel de Balansat
La imponente iglesia-fortaleza de San Miguel, en el extremo norte de la isla, contempla ceñuda las tierras que la rodean. Fue construida en el siglo XIV y ampliada varias veces. En su Capella de Benirrás, añadida posteriormente, se descubrieron unos frescos del siglo XVII que fueron restaurados en 1994 por expertos de rango internacional. En el atrio se celebran todos los jueves a las seis de la tarde espectáculos de baile folklórico. La Colla de Balansat es el grupo de folklore más antiguo de la isla y también actúa en festivales en el extranjero. A los pies del monte de la iglesia, el pueblo se extiende a lo largo de la carretera que viene de Santa Gertrudis. Sus numerosas construcciones nuevas constituyen un ejemplo de la falta de fantasía que caracteriza la arquitectura moderna. Dos bellas excursiones nos llevan abajo, al Port de Sant Miquel, que hace tiempo que ya no es puerto sino una playa explotada por el turismo. Llegando casi al borde del agua, un camino parte a mano izquierda, pasa por el pequeño Caló des Motons y luego asciende hasta llegar a la vieja Torre des Molar. El camino está escasamente indicado con unas marcas de pintura azul; una vez llegados a la meta, seremos recompensados por una bellísima vista sobre el mar y hasta la Cala de Benirrás. Del otro lado de la cala parte una carreterita por la que, dejando atrás los hoteles, subimos en pronunciada pendiente hasta llegar a la Cova de Can Marça, una gruta de estalagmitas cuya entrada se encuentra a sólo 12 metros sobre el nivel del mar. Durante mucho tiempo la cueva fue utilizada por los contrabandistas, que podían acceder directamente desde sus barcos hasta este escondite. Aun hoy pueden verse sus marcas pintadas en la roca. Para mejor resaltar la belleza de las estalactitas y estalagmitas, la visita cierra con un impresionante espectáculo de luz y agua con acompañamiento musical.


Sant Vicent de sa Cala
Desde San Juan una carretera llena de curvas nos lleva en dirección este, siguiendo una antigua torrentera, hasta el mar. A medio camino pasamos el pueblo de San Vicente, sin lugar a dudas el más pequeño de la isla. Los edificios que lo forman - el colegio, la tienda, el bar - se encuentran tan diseminados por los alrededores que al llegar nos encontramos solos ante la iglesia. Esta data del siglo XIX y fue la última que se construyó como fortaleza. Merece la pena visitar la cueva de Es Culleram en el Puig des Clapers. Dirigiéndonos por la carretera que va de San Vicente hacia el mar, veremos a mano izquierda el indicador de color granate. En tiempos de los fenicios la cueva, desde la que por cierto disfrutamos de una fantástica panorámica de toda la Cala de San Vicente, fue un santuario dedicado al culto a la diosa Tanit. Consta de varias salas principales y secundarias de origen natural. En 1907 se encontraron en la cueva numerosas figuras de terracota que en la actualidad se encuentran en el museo, entre ellas el famoso busto de la diosa Tanit, cuyas réplicas pueden comprarse en todas las tiendas de souvenirs. En los últimos años el Consell Insular ha venido organizando visitas al santuario. Conviene preguntar en la oficina de turismo.



El municipio de Santa Eulalia (Santa Eulària des Riu)
- Santa Eulalia
La tercera ciudad portuaria de Ibiza es la localidad principal de la región sureste de la isla y se encuentra a igual latitud que San Antonio al oeste. Su término municipal abarca numerosos valles fértiles como los de Morna, Atzaró, Arabí y Fruitera. El terreno sólo se vuelve algo más montañoso hacia el sur, en dirección a la ciudad de Ibiza. Con unos 30.000 habitantes, Santa Eulalia es, después de la ciudad de Ibiza, el municipio de mayor población de la isla. La "Villa del Río" vivió por mucho tiempo de la agricultura. El Riu de Santa Eulària, que nace en el norte, cerca de San Miguel, es considerado el único río de las Baleares. Hoy en día casi todo su cauce está seco, lo que pone de manifiesto la extrema escasez de agua que sufre la isla. De su antiguo esplendor todavía dan testimonio los numerosos molinos de agua de la llanura que se extiende ante la villa y en la que ya los árabes tenían sus huertos. Detrás del puente de la carretera de acceso a la localidad todavía se encuentra el viejo puente de piedra. Según cuenta la leyenda, el diablo lo construyó en la edad media en tan sólo una noche. Al parecer un alcalde que era muy listo cerró un trato con el diablo: a cambio de la construcción del puente el alcalde le prometió el primer alma que atravesara el mismo. Cuando el príncipe de las tinieblas terminó su obra, el alcalde hizo pasar por el puente a un perro. Santa Eulalia ya tenía su puente - y el diablo tuvo que conformarse con el perro. Desde el puente viejo hasta la desembocadura del río discurre un agradable paseo por el que también gustan de pasearse numerosos patos. En la imagen de la villa destaca la hermosa iglesia fortificada del siglo XVI que corona el Puig de Missa. De todas las iglesias de Ibiza es la que más aspecto de fortaleza tiene. Su altar mayor así como las imágenes de santos de las capillas laterales proceden de Segovia. La iglesia tiene un atrio cubierto del siglo XVII. Al lado mismo de la iglesia se encuentra una casa-museo con obras del impresionista catalán Laureà Barrau, quien en los años 50 vivió en ella. Y unos cuantos pasos más abajo está el museo etnográfico de Can Ros, en el que se exponen todo tipo de objetos usados por los ibicencos durante los siglos pasados: prensas de vino y molinos de aceite, aperos de agricultura, utensilios de cocina, muebles, ropas de diario y de fiesta, armas y muchas cosas más. El núcleo de Santa Eulalia se extiende entre el Puig de Missa y el mar. Al norte de la calle San Jaime, la calle principal, se encuentra la Plaza de España con el Ayuntamiento; a mano derecha parte la calle San Vicente, semi-peatonal y en la que hay multitud de pequeños restaurantes. Del lado sur sale el Paseo de s'Alamera, también llamado Las Ramblas, que desciende hasta el mar. La ancha playa de arena con su bello paseo marítimo recorre la práctica totalidad de la bahía. En su extremo derecho, pasada la desembocadura del río, se eleva sobre una colina la urbanización turística La Siesta. Hacia la izquierda el paseo marítimo desemboca en el puerto deportivo. Santa Eulalia también tiene numerosos hoteles y edificios altos construidos en primera línea de playa, pero a diferencia de San Antonio, aquí predomina un turismo familiar, bastante más tranquilo. Los amantes de la noche encontrarán un poco de movida y música en vivo en los pubs del puerto deportivo.



Sant Carles de Peralta
Al norte de Santa Eulalia se encuentra el pequeño pueblo de San Carlos, cuyo centro lo constituyen la hermosa iglesia-fortaleza del siglo XVI y el Bar de Anita. A espaldas de la iglesia ha surgido un barrio de nueva construcción. Desde hace décadas el Bar de Anita ha venido siendo el punto de encuentro de los habitantes del pueblo, lugar de intercambio de novedades y estafeta de correos. Nada mejor que una copita de hierbas -licor ibicenco a base de anís aromatizado con romero, tomillo y otras hierbas del campo- a la sombra del emparrado del bar. Junto a la iglesia se encuentra la sala parroquial, en la que desde 1986 viene celebrándose todos los años en septiembre un concurso internacional de piano, en el que participan jóvenes promesas no sólo de toda Europa sino también de Corea, China, Rusia, Argentina, etc. y que es patrocinado por la princesa Irene de Grecia, hermana de la reina Doña Sofía. Aproximadamente a un kilómetro del pueblo se encuentra Las Dalias. En sus inicios fue un bar de carreteros. Más adelante fue provisto de un sótano-restaurante y un pequeño salón de actos. Desde que Juanito, el hijo de los propietarios, se hiciera cargo del establecimiento, en sus grandes jardines se organiza todos los sábados de la temporada de verano un mercadillo hippie que tiene fama de ser el más bonito de la isla. Durante la semana a menudo se celebran conciertos y recitales.



Santa Gertrudis de Fruitera
El pueblo de Santa Gertrudis se encuentra prácticamente en el centro geográfico de la isla y a lo largo de las últimas décadas ha acabado convirtiéndose también en su centro ambiental. Si hace 30 años era todavía un pueblo pequeño y tranquilo con su iglesia, su bar, su tienda, la escuela y unas pocas casas, en los últimos años ha sufrido un espectacular crecimiento; por suerte se han evitado las construcciones altas. En torno a la iglesia se extienden numerosos bares y restaurantes en los que en verano apenas se encuentra una mesa libre. Entre bar y bar algunas tiendas originales como Casi Todo, en que se subasta de todo, desde antigüedades hasta baratijas; Origins, que vende vestidos, joyas y artículos de decoración de procedencia asiática; Claire's, cuyos artículos proceden mayormente de Marruecos. El ambiente internacional, al que también contribuye la librería alemana Libro Azul, constituye una de las facetas más características de Santa Gertrudis. Los numerosos artistas que se han establecido en sus alrededores también hallan repercusión en el pueblo, en el que hay nada menos que tres galerías de arte: en una preciosa casa payesa antigua, en la Plaza de la Iglesia, la alemana Doris Hardt regenta la galería Can Daifa; en Sa Nova Gertrudis el suizo Edi Andrist lleva el Local 4 y a poca distancia de Santa Gertrudis, en la carretera de Ibiza, se encuentra la galería Es Molí, cuyos propietarios son franceses. Pero Santa Gertrudis también hace honor a su sobrenombre de Fruitera, ya que está rodeada de fértiles campos que descubriremos con tan sólo apartarnos un poco de las carreteras principales, por ejemplo por el Camí des Pla Roig, en dirección a San Miguel, que discurre entre hermosas fincas antiguas.



Jesús
En el extremo sur del término municipal de Santa Eulalia, a sólo 4 kilómetros de la ciudad de Ibiza, se encuentra el pueblo de Jesús, que en realidad se llama Nuestra Señora de Jesús. La iglesia dedicada a esta virgen fue construida en el siglo XV. En el siglo XVI la utilizaron los monjes franciscanos, luego los dominicos, hasta que construyeron su propio convento en la ciudad de Ibiza, en Dalt Vila. En la iglesia de Jesús se encuentra el retablo más significativo de las Pitiusas: pintado en 1498 por los hermanos valencianos Juan Rodrigo y Francisco Osona sobre siete tablas, representa a la virgen con los apóstoles en estilo gótico tardío. Aparte de esto Jesús no tiene mucho que ofrecer; algunos bares, restaurantes y tiendas, muchos bloques de viviendas de nueva construcción. La proximidad a la capital de la isla ha favorecido su crecimiento proporcionándole también un enorme tráfico de paso que tienen que aguantar, ante todo, los parroquianos que se sientan en la terraza del bar Bonlloc.



Puig d'en Valls
Puig, como lo llaman sus habitantes, es considerado desde hace ya tiempo un suburbio de Ibiza pese a pertenecer al municipio de Santa Eulalia. Caracterizan su silueta los grandes bloques de pisos. La iglesia es relativamente nueva. Lo único que cabe destacar es el viejo molino de viento en lo alto de la colina, declarado monumento de interés cultural

Playas



Info! Las playas constituyen un Patrimonio Natural de toda la Humanidad

Las playas de Ibiza y Formentera se caracterizan por sus aguas cristalinas y por la belleza de su entorno. Para conservar las playas, tanto para nosotros como para las generaciones venideras, deberemos atenernos a ciertas reglas.

1. Utilicemos ceniceros


- Las colillas tardan unos 25 años en biodegradarse.
- Se han encontrado colillas en los estómagos de peces, tortugas y pájaros. La colilla provoca en el animal que se la traga una sensación de saciedad que hace que deje de comer.
- Las colillas liberan sustancias tóxicas y pueden llegar a contaminar hasta 600 litros de agua.
- Las colillas pueden provocar incendios.

2. Llevémonos nuestras basuras


- El lugar para depositar la basura es el cubo de basura y no la playa o las dunas.
- Las basuras destruyen el delicadísimo ecosistema.
- No hay nadie que recoja nuestra basura por nosotros.

3. Las playas no son para los perros

- Está prohibido por ley llevar perros a la playa (¡multas elevadas!).
- Los perros, cuando van sueltos, cazan. Sus víctimas pueden ser aves y otros animalillos protegidos.
- Los perros corretean por las dunas y perturban el sensibilísimo ecosistema de la vegetación dunar.
- Los perros dejan sus deposiciones en la arena y los niños pueden acabar jugando con ellas.



Las playas de San José

Playa d'en Bossa

Con una longitud de casi 3 kilómetros, es la playa más larga de la isla. La línea divisoria entre los municipios de Ibiza y San José discurre entre el Hotel Algarb y el Club Garbí. Con su fina arena blanca que se adentra suavemente en el mar, la Playa d'en Bossa fue considerada mucho tiempo la más bella de Ibiza; hoy los ibicencos prefieren dejar para los turistas más bulliciosos el placer de bañarse en sus aguas poco profundas, flanqueadas por una hilera casi ininterrumpida de hoteles. Molestan un tanto los numerosos aviones que la sobrevuelan en su bajada al cercano aeropuerto aunque hay tramos, como por ejemplo el Bora Bora Disco Beach, en los que los decibelios de la música incluso sobrepasan el estruendo de los aviones. En sus inmediaciones, entre restaurantes, bares y tiendas, también hay varias discotecas, entre ellas el Space, una discoteca de horario diurno que hace furor entre aquellos que vienen a disfrutar non-stop de la movida ibicenca. Justo al lado está el Aguamar, un parque acuático con toboganes y otras diversiones, un poco más pequeño que el Aqualandia de Talamanca. Al final de la playa, al borde ya del Parque Natural de Ses Salines, se alza la Torre de sa Sal Rossa, una de las atalayas más antiguas de la isla. En la Edad Media los vigilantes oteaban desde lo alto el horizonte en busca de piratas y avisaban a los salineros con señales de humo.

Es Cavallet
La playa, de casi un kilómetro de longitud, se encuentra en el Parque Natural, en medio de un paisaje dunar tras el cual ya se extienden las salinas. Es Cavallet es una de las dos playas nudistas de Ibiza (la otra es la de Aguas Blancas, en el municipio de Santa Eulalia). Al principio se encuentran los restaurantes Sa Escollera y El Chiringuito, un poco más adelante el Chiringay, frecuentado por la movida gay. Una brisa fresca y constante suele soplar en toda la playa; en algunos tramos el acceso al agua es un tanto escarpado. Hay un bonito paseo hasta el final de Es Cavallet, donde la vieja Torre de ses Portes constituye el extremo más meridional de Ibiza.



Playa de Ses Salines
La otra playa de arena del Parque Natural de Ses Salines tiene aproximadamente la misma longitud y un declive muy suave, lo que la hace ideal para niños. Las familias ibicencas suelen aprovechar los domingos para merendar a la sombra de los pinares que cubren las dunas. Diversos bares de playa, desde el elegante Jockey Club hasta el chiringuito hippie de Sa Trincha, amenizan el baño con su música, a veces incluso tienen sus propios DJs. Algunas noches se organizan fiestas "ambient". Conforme nos acercamos a la Torre de ses Portes, la playa se va volviendo más tranquila, con pequeñas calas de rocas.



Playa des Codolar
Tiene unos tres kilómetros de longitud, pero no es de arena sino de cantos rodados, por lo que incluso en pleno verano encontraremos en ella pocos turistas. Además, es el corredor de aterrizaje sur del aeropuerto de Ibiza, situado detrás mismo de la playa. En Es Codolar hay varios chiringuitos agradables y también un restaurante bastante recomendable que se encuentra en su extremo sur, en el Cap des Falcó, junto a las salinas.



Sa Caleta
Situada al norte de Es Codolar, es una tranquila calita de pescadores de fondo rocoso y rodeada de casetas-varadero. En lo alto del acantilado, sobre una plataforma rocosa, se hallan los restos del primer asentamiento fenicio que hubo en Ibiza y que forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.



Es Bol Nou
Al otro lado de la plataforma rocosa de Sa Caleta se encuentra esta cala angosta, de arena fina y aguas poco profundas, rodeada de pintorescos acantilados rojos.



Cala des Jondal
Como el mar se llevaba la arena todos los inviernos, el Ayuntamiento de San José acabó desistiendo de reponerla todos los años a principios de temporada. Desde entonces la playa de Cala des Jondal, de unos cientos de metros de longitud, es de rocas y guijarros. Sin embargo sigue gozando de gran popularidad y sus numerosos chiringuitos y restaurantes, que a menudo tienen actuaciones de música en vivo, transmiten un ambiente un tanto caribeño.



Es Xarco
Pequeña playa de guijarros situada entre Cala Jondal y Porroig y apartada del bullicio veraniego.



Playa des Cubells
En la amplia bahía que se extiende desde la Punta de Porroig hasta el Cap Llentrisca hay varias playas diminutas de difícil acceso por tratarse de una zona de acantilados. Una de ellas es la Playa des Cubells, al pie de la población del mismo nombre. Su escarpado camino de acceso constituye todo un desafío para la procesión que se celebra todos los años el 16 de julio en honor a la Virgen del Carmen, patrona de los navegantes. La imagen de la virgen es llevada a hombros desde la iglesia hasta la playa y luego sacada al mar en una embarcación, desde la que se lanzan al agua ofrendas de flores y laurel.



Cala d'Hort
Playa de arena de unos doscientos metros de longitud, frente a la que emerge el impresionante islote de Es Vedrá, de 382 metros de altitud. Es una playa familiar, con varias casetas-varadero en uno de sus extremos. Dispone de varios restaurantes. La verdad es que una cena con puesta de sol y la silueta negra de Es Vedrá como telón de fondo puede llegar a ser una de las vivencias más inolvidables de las vacaciones.



Cala Carbó
Playa pequeña situada en una cala angosta, tranquila, con dos excelentes restaurantes de pescado.



Cala Vedella
La cala penetra profundamente tierra adentro y tiene una bonita playa de arena al fondo. Por desgracia está totalmente urbanizada y llena de hoteles y apartamentos turísticos. A quien le guste este tipo de vacaciones encontrará aquí el lugar idóneo: paseo marítimo, pubs, restaurantes, escuelas de buceo, todo lo que pueda pedírsele a un pueblo turístico.



Cala Molí
Cala pequeña con una corta playa de arena en la que gustan de fondear los propietarios de yates. Sus rocas son ideales para bucear con tubo; también hay una escuela de buceo.



Cala Tarida
Detrás de Cala Molí, frente a los islotes de Ses Bledes, se encuentra Cala Tarida. Esta playa de ambiente familiar, de unos trescientos metros de longitud, también está totalmente urbanizada y las laderas que la rodean llenas de construcciones.



Cala Codolar
Con sus aguas poco profundas esta calita con playa de arena es bastante más tranquila que sus bulliciosas vecinas. Pero al bañarse conviene tener cuidado con los surfistas, muy numerosos. En la misma playa sólo hay un chiringuito; más arriba, en lo alto de la ladera, se encuentra el club de vacaciones Delfín Playa.



Playas de Comte
Varias playitas seguidas, con vistas a s'Espartar, Illa des Bosc y Sa Conillera, que el mar fue tallando en los acantilados de piedra arenisca, dejando depositada bastante arena tanto en la orilla como en el mar. Aguas cristalinas y una brisa constante que levanta olas y hace más divertido el baño. Hay pocas construcciones, lo que resulta muy agradable.



Cala Bassa
Ya en la orilla sur de la Bahía de San Antonio se encuentra Cala Bassa, una playa corta y profunda, de arena poblada de pinos. En verano suele estar a tope de jóvenes británicos que vienen desde San Antonio en barquitos de excursión. Cerca de la playa también hay un camping.



Port des Torrent
A lo largo de la bella bahía, con su playa de arena y su larga hilera de viejas casetas-varadero, se ha ido estableciendo todo un pueblo turístico cuyas construcciones avanzan hasta muy al interior.



Cala de Bou
Con sus cinco playitas de arena la Cala de Bou ocupa la mayor parte de la orilla sur de la Bahía de San Antonio. Grandes edificios de hoteles forman una línea casi ininterrumpida tras la cual discurren dos grandes avenidas y numerosas calles adyacentes con comercios, alquileres de coches, pubs y restaurantes. Por la estrecha Playa des Pouet pasa la línea que separa los municipios de San José y San Antonio.



Las playas de San Antonio

Caló des Moro
Junto a la amplia playa de Es Arenal, en la dársena del puerto y en la que conviene no tomar más que baños de sol, se encuentra otra minúscula, la de Caló des Moro, segunda playa del pueblo de San Antonio. Cabe destacar en ella el Acuario des Cap Blanc, una gruta natural separada del mar por rejas en la que pueden observarse peces diversos.



Cala Gració y Cala Gracioneta
Un poco más al norte se encuentran la pequeña Cala Gració y la aún más pequeña Cala Gracioneta, a las que se llega desde San Antonio dando un agradable paseo a lo largo de la costa. El paseo por la carretera es más corto pero no tan bonito. Se trata de dos playas de arena muy cuidadas pero que en verano están desbordadas dada la cercanía de varios hoteles y establecimientos turísticos.



Punta de sa Galera
Durante muchos años este espolón rocoso con silueta de galera que se adentra en el mar fue un lugar casi secreto al que acudían quienes en plena temporada todavía pretendían encontrar un rincón solitario para darse un chapuzón. Pero se corrió la voz y el lugar dejó de ser secreto y ya son muchos los que se broncean en sus rocas aterrazadas. Lo que sí sigue igual que antes es el paisaje: no hay ni hoteles ni chiringuitos. Tampoco hay arena. De San Antonio se sube en dirección a Can Germá, se gira a la izquierda por la carretera de Cala Salada y nuevamente a la izquierda pasados unos 300 metros.

 

Cala Salada
Cala estrecha y profunda, rodeada de un bellísimo paisaje y con dos playitas separadas por una plataforma rocosa. En el agua, que al principio es poco profunda, a veces hay algas que impiden ver las piedras. Un restaurante, un chiringuito y una hilera de casetas-varadero enmarcan la playa principal. Si tenemos suerte y no hay demasiados yates fondeados, el agua es cristalina y buena para bucear a lo largo de las rocas.



Ses Fontanelles
Más apta para una excursión que para el baño, partiendo de Cala Salada en dirección norte nos espera un largo pero agradable paseo. También se puede hacer el primer tramo en coche. Llegando a Cala Salada, en la última curva cerrada, un camino de tierra parte a mano derecha y sube en serpentinas rodeando el Puig des Cocons. Seguimos por él hasta que se bifurca: el ramal de la izquierda continúa por lo alto de los acantilados y regresa a la cala; el de la derecha nos lleva al Cap Nunó, de 256 metros de altitud. Manteniéndonos a la derecha pronto llegaremos a una señal de color granate que indica el camino a la Cova des Ví. A partir de aquí tendremos que seguir a pie. A medio camino de un sendero bastante escarpado que baja hasta la orilla del mar, encontramos la cueva del vino. Protegidas por una reja de hierro, en la cueva se encuentran unas pinturas rupestres de gran valor arqueológico aunque sólo reconocibles a ojos de experto. En cualquier caso la vista que se disfruta desde aquí bien merece el paseo. El sendero sigue bajando hasta llegar a otra cueva, ya al borde del agua, con formaciones rocosas de bello colorido. Los escollos hacen difícil el acceso al agua.



Cala d'Albarca
Esta cala, rodeada de altos acantilados y que se abre hacia el norte, es uno de los pocos remansos de naturaleza intacta que aún existen. Ni una sola casa que turbe el bellísimo paisaje. El casi un kilómetro de camino de tierra que baja hasta el mar no está señalizado, por lo que resulta difícil de encontrar. El último tramo, el más escarpado, hay que hacerlo a pie. Abajo hay una diminuta playa de guijarros en la que el mar en muy contadas ocasiones deposita un puñado de arena; y luego viene lo peor: el regreso. Una excursión para gente con espíritu aventurero. Al oeste de la Cala d'Albarca, por el Cap des Rubió, discurre la frontera con el municipio de San Juan.



Las playas de San Juan

Es Portitxol
Del lado oriental del Cap des Rubió está el pequeño puerto de pescadores de Es Portitxol. Como el acceso es más bien difícil y tampoco tiene arena sino sólo guijarros, el lugar resulta bastante tranquilo - incluso en Julio + Agosto. Se conduce desde San Miguel en dirección a Isla Blanca, una urbanización de altos vuelos cuya construcción fue en su día parada por las autoridades. Dejamos atrás este pueblo fantasma y empezamos la bajada; a una cierta distancia encontraremos a mano izquierda un sendero por el que ya sólo se puede seguir a pie y que, bordeando acantilados, desemboca en Es Portitxol. Aquí no hay chiringuito, así que conviene llevarse la merienda.



Port de Sant Miquel y Cala des Moltons
En el puerto del pueblo de San Miguel ya no atracan barcos, a lo sumo canoas y lanchas neumáticas; hace ya tiempo que se convirtió en un centro turístico. La playa, de arena, no es muy larga pero sí bastante profunda. Varios hoteles, tanto grandes como pequeños, restaurantes y comercios le dan un aire de pueblo de veraneantes. Menos concurrida y de paisaje mucho más hermoso al no estar llena de edificios, es la diminuta Cala des Moltons, que queda a mano izquierda. En esta playa hay un sólo chiringuito en el que una vez a la semana sirven sardinas frescas a la plancha. Desde la playa del Puerto de San Miguel se llega a pie siguiendo un sendero.

Benirrás
Cala que avanza profundamente tierra adentro, con una ancha playa de arena y hasta ahora sin edificios altos ni hoteles. A ambos lados de la cala hay casetas-varadero y en medio del agua un impresionante islote. Además de un chiringuito, hay dos restaurantes de construcción más reciente. Benirrás se hizo famosa por los hippies que, todavía hoy, redoblan tambores por la paz a la puesta de sol y en las noches de luna llena. En 1987 la popular cantante de rock alemana Nina Hagen celebró en Benirrás su boda. Un proyecto de urbanización así como los muchos yates que fondean en la cala hacen peligrar el idílico paisaje.



Cala de Xarraca, Playa de s'Illot y Cala Xuclar
La amplia Cala de Xarraca, en el norte de la isla, poco antes de Portinatx, es una de las más bellas de toda Ibiza. Aquí la costa es rocosa, pero los acantilados no son muy altos. En algunos tramos se puede pasear agradablemente por ellos. A la bajada hay una casa particular junto al agua; a lo lejos, hacia el extremo oriental, un bloque de apartamentos. Pero entre ambos extremos se disfruta de tranquilidad y de una naturaleza maravillosamente intacta. Aproximadamente en el centro de la cala encontramos un camino señalizado que baja a la playita de s'Illot, una estrecha franja de guijarros pero con una vista estupenda sobre el islote que le da nombre, y a un restaurante de construcción bastante reciente, con camino de grava y alumbrado de farolas. A escasa distancia encontramos otro camino de tierra señalizado que baja en pronunciada pendiente a la Cala des Xuclar, la única con playa de arena. En sus inmediaciones crecen cañas y también hay un chiringuito.



Portinatx con s'Arenal Petit, s'Arenal Gran y la Playa des Port
Portinatx se encuentra en el extremo norte de Ibiza. En la cala, que forma un profundo corte tierra adentro, el mar ha ido depositando una arena blanca y fina en sus dos playas, la grande y la pequeña, en torno a las cuales ha crecido todo un complejo turístico surcado por varias calles, con numerosos hoteles, bares y restaurantes, tiendas, un minigolf, etc. Ello conlleva que en verano las playas estén llenas a rebosar. Al final de la carretera todavía queda otra pequeña playa, la des Port, un poco más tranquila y con una escuela de buceo. Siguiendo un tramo a pie y atravesando la plataforma rocosa, llegaremos a la península de Sa Gladiola y nos encontraremos, de pronto, en la más absoluta soledad. Hay dos torres que invitan a dar un paseo: en la orilla occidental de la cala está la Torre de Portinatx, una atalaya que ha acabado totalmente rodeada por la urbanización turística. Desde ella se disfruta de una bella vista sobre la vecina Cala Xarraca. El paseo que nos lleva por la orilla oriental hasta la otra torre, el faro blanco y verde de la Punta des Moscater, es un poco más largo.



Cala d'en Serra
Preciosa calita con una breve playa de arena, situada al este de Portinatx; por desgracia la afea desde hace décadas la ruina de un complejo hotelero. La primera excusa que las autoridades pusieron para no demolerla fue que no se había podido localizar a los propietarios; ahora el Consell Insular proyecta conservar la construcción, al parecer diseñada por el conocido arquitecto catalán Joan Lluis Sert. Desde hace poco hay un chiringuito que atiende a los escasos bañistas.



Port de ses Caletes
Pequeño puerto de pescadores rodeado de acantilados. Aparte de las casetas-varadero, nada recuerda a la civilización, ni siquiera hay un chiringuito. Es muy bonito el camino que, partiendo del pueblo de Sant Vicent de sa Cala, va serpenteando entre campos aterrazados, pasando junto a varias fincas muy antiguas.



Cala de Sant Vicent
Su playa es ancha y se adentra suavemente en el agua, lo que la hace ideal para familias con niños. A la izquierda se elevan los 175 metros de Punta Grossa, al frente vemos la isla de Tagomago, que está protegida, y a la derecha, a lo lejos, la playa de Aguas Blancas, ya perteneciente al término municipal de Santa Eulalia. Y a nuestras espaldas una hilera de hoteles altos que afean un tanto el panorama.



Las playas de Santa Eulalia
Playa de Aigües Blanques
La playa más septentrional de Santa Eulalia se caracteriza por sus aguas cristalinas y su fina arena blanca. La encierran unos altos acantilados que no dejan espacio para construir hoteles. La bajada es bastante pronunciada. La de Aguas Blancas es la segunda playa nudista de Ibiza (la otra es Es Cavallet, en el término de San José); pero los bañistas desnudos suelen irse al tramo de playa del fondo, pasado un pico de rocas que se adentra en el mar. Como atractivo adicional tenemos un agradable chiringuito y la bella vista sobre la isla de Tagomago.



Playa des Figueral
Playa de ambiente típicamente familiar, con mucha arena y aguas poco profundas, en la que se ha establecido un hotel-club. En Julio + Agosto las tumbonas del hotel ocupan casi toda la playa. En los alrededores hay unas cuantas tiendas que, sin embargo, no llegan a hacernos sentir como si estuviéramos en una urbanización turística.



Pou des Lleó / Canal den Martí
Pequeña cala de pescadores con un pozo de agua dulce escondido entre las rocas (de ahí el nombre de pou). La franja de arena es corta y en el agua hay muchas algas. El lugar es ideal para románticos y cuenta con un chiringuito y dos excelentes restaurantes de pescado - uno en las rocas y el otro junto a la carretera, un poco más hacia el interior. Rodeando el promontorio del extremo sur de la cala se puede dar un bonito paseo a la Torre d'en Valls, una atalaya del siglo XVII, situada frente por frente a Tagomago.



Cala de Boix
Lo especial de esta cala es su arena negra, única en Ibiza. La cala se adentra profundamente en los acantilados arbolados del entorno mientras que el Cap Roig la protege de los vientos del norte. El acceso es bastante escarpado y, como casi todas las playas a las que no se puede llegar con el coche, esto la ha salvado de ser edificada. Abajo hay un chiringuito y arriba, junto al aparcamiento, dos restaurantes.


Cala Mastella
Esta cala le debe su fama a un pescador apodado "El Bigotes". En su restaurante, cuya terraza de tablones se encuentra al borde mismo del agua, El Bigotes sirve con mucho arte y originalidad pescados recién capturados. Pero la fama también tiene su lado sombrío: si no reservamos con tiempo, nos quedaremos sin comer - por lo menos en Julio + Agosto. Y como no hay teléfono, hay que ir expresamente para hacer la reserva. En esta parte de la cala, rodeados de casetas-varadero, también podemos bañarnos; pero es más bonita la pequeña playa de arena blanca que se abre un poco más al sur, a la vuelta de unas rocas.


Cala Llenya
Última de las seis playas a las que se llega desde San Carlos. La ruina de un edificio de nueva construcción afea un tanto esta bella playa de arena. Los veraneantes de dos vecinas urbanizaciones turísticas constituyen la fiel clientela de sus dos chiringuitos. A partir de esta cala el litoral oriental está casi enteramente edificado hasta la misma Santa Eulalia.



Cala Nova
En el extremo norte de Cala Nova, donde se levantan unos acantilados coronados de edificios, los pinares llegan casi a la orilla. Entre los pinos hay un camping. En la amplia cala se alternan franjas de playa con otras de rocas. Una cabina telefónica en medio de la arena le da un toque surrealista al lugar. Por un camino que va bordeando la costa se puede pasear desde el extremo sur hasta la playa de Es Canar.



Playa de Es Canar
En esta playa, relativamente pequeña pero con una ancha franja de arena, se estableció una de las primeras urbanizaciones turísticas de Ibiza. Con el tiempo el lugar se ha convertido en uno de los centros turísticos más importantes de la isla. Hay numerosos hoteles, bares y restaurantes y en el Club Punta Arabí, al final de la carretera, se celebra todos los miércoles el más antiguo e importante mercadillo hippie de Ibiza: un mar de puestos y tenderetes que convierten la búsqueda de souvenirs en una auténtica orgía adquisitiva. Si tenemos un poco de paciencia y no nos dejamos abatir por el polvo y la muchedumbre, puede que incluso encontremos entre tanta oferta consumista alguna que otra artesanía original y auténtica.



Cala Martina / Cala Pada / s'Estanyol / Niu Blau
Entre el pueblo turístico de Es Canar y la villa de Santa Eulalia hay una hilera de calitas, algunas con playa de arena. En todas ellas hay chiringuitos y restaurantes, bastante llenos en Julio + Agosto debido a los numerosos hoteles que pueblan las inmediaciones. Cala Martina, también llamada Playa s'Argamassa, se encuentra al sur del pico de Punta Arabí y en ella se suelen tomar un respiro y un bañito tanto vendedores como visitantes del mercadillo hippie. Y también, claro está, los huéspedes de los hoteles. Cala Pada es una bonita playa de arena con ambiente familiar y una amplia oferta de deportes náuticos. En un alarde de discreción, el club del mismo nombre se edificó bastante más al interior. S'Estanyol tiene una pequeña playa de arena; Niu Blau un simpático restaurante.



Cala Llonga
Al sur de Santa Eulalia la Cala Llonga constituye un profundo fiordo cuya entrada flanquean la Punta Roja y el Cap des Llibrell. Su playa de arena, corta pero ancha, suele llenarse con los turistas que se alojan en los hoteles que pueblan los mismos acantilados. Deportes náuticos, restaurantes, pubs, mini-discotecas: Cala Llonga es el lugar ideal para un turismo joven y con ganas de marcha.



Sol d'en Serra
Bastante más tranquila que Cala Llonga pero de acceso más difícil por un largo camino de tierra; la corta playa de Sol d'en Serra, al sur de Cap Llibrell, no tiene urbanizaciones turísticas pero sí un simpático restaurante.



Cala d'Olivera / Roca Llisa
Detrás del único campo de Golf de Ibiza y de la elegante urbanización de chalets de Roca Llisa se encuentra la diminuta Cala d'Olivera. El acceso es un tanto difícil de encontrar: pasando de largo del campo de golf, hay que girar a la izquierda al principio de la urbanización de chalets y seguir hasta que la carretera desemboca en un camino de tierra que desciende hasta la orilla del mar.



S'Estanyol
Una auténtica aventura es lo que nos espera a la hora de encontrar la playa de s'Estanyol; pero la pintoresca calita bien merece la pena. Partiendo de Jesús seguimos un tramo en dirección Talamanca y delante de la vieja torre giramos a la izquierda. A unos 2 kilómetros encontraremos a la derecha un camino de tierra que sigue en línea recta mientras que la carretera asfaltada hace un giro a la izquierda bordeando la montaña. Seguimos por este camino otros 2 kilómetros hasta llegar al mar. Quien se haya pasado la torre y se encuentre de pronto en Cap Martinet, que no desespere: la carretera continúa en dirección norte hasta convertirse en un camino de tierra; lo seguimos hasta el fondo y finalmente giramos a mano derecha y bajamos hasta el mar. Resultan de gran utilidad unas señales escritas a mano que indican el camino al "PK2", que así se llama un original chiringuito que sólo abre al atardecer. A los pies del Cap Martinet se abre el ancho arco que describe la playa de Talamanca, de aguas poco profundas y flanqueada de hoteles y una urbanización turística. La linde con el término municipal de la ciudad de Ibiza pasa por delante del Hotel Simbad.


 

Medios de transporte



- Taxis

En todas las poblaciones importantes y en numerosos establecimientos turísticos hay paradas de taxi. Pero también se puede pedir cómodamente un taxi por teléfono (teléfonos de interés). En los hoteles lo mejor será preguntar en recepción.
Para quienes veraneen en una casa fuera de los centros turísticos se recomienda alquilar un coche. Pedir un taxi a un lugar alejado suele resultar bastante difícil a la hora de explicar el lugar al que han de acudir. Por ello a quienes tengan que hacer recorridos en taxi superiores a 30km o estén alojados en alguna casa muy alejada, más les convendrá alquilar un coche a buen precio. No está de más contratarlos anticipadamente, ya que una vez aquí, pueden llegar a costar hasta un 30% más. Aquí encontrará usted un cuadro orientativo de los diferentes alquileres de coches; también aquí las ofertas directas.
Hay determinados días en los que resulta casi imposible encontrar un taxi. Estos días son: en Julio + Agosto los sábados en el aeropuerto; el 8 de agosto en toda la isla; en Semana Santa; en Navidades; en Fin de Año así como los días en que celebran sus fiestas de apertura o cierre las famosas discotecas de Ibiza.
Las carreras se calculan en base a un taxímetro, a lo que hay que añadir las tasas por piezas de equipaje o por traslado al aeropuerto. Para clubbers y amantes de la movida nocturna numerosos clubs y discotecas de Ibiza ofrecen la devolución del precio del taxi siempre que viajen en él al menos 3 - 4 personas y paguen la entrada al establecimiento.



- Autobuses / conexiones

En líneas generales Ibiza dispone de una red de autobuses de línea bastante completa y con conexiones regulares. Entre las principales poblaciones y los centros turísticos los autobuses suelen circular con una periodicidad de aproximadamente media hora. En las estaciones de autobuses de Santa Eulalia, San Antonio y la ciudad de Ibiza se puede hacer trasbordo para seguir camino hacia las poblaciones más pequeñas o hacia las playas, habiendo también aquí varios autobuses a lo largo del día. Resulta ya más difícil viajar en autobús a los pueblos del interior como Santa Inés o San Mateo. Durante la temporada de verano los autobuses de las líneas principales circulan de 7 de la mañana a 10 de la noche aproximadamente. Por las noches, desde la medianoche hasta las 6 de la mañana, los disco-buses van y vienen entre los centros turísticos más importantes y las grandes discotecas. El servicio de autobuses normal funciona todo el año, los disco-buses sólo circulan de junio a septiembre.
Todos los autobuses llevan aire acondicionado y las tarifas son realmente módicas. En algunos trayectos puede verse gran parte de la isla por un precio de unos 2 euros por trayecto. En la recepción del establecimiento en que esté alojado le informarán de la parada de autobús más cercana. También encontrará usted los itinerarios en la web Ibizabus.com. A quien le guste viajar en autobús puede imprimir su itinerario ahora y venir ya informado.
Cuadro orientativo de las conexiones de autobuses: Ibizabus.com



- Ferrys / barcos / taxis acuáticos

Algunos lugares están enlazados mediante pequeñas embarcaciones y ferrys, también llamados taxis acuáticos. Hay algunos trayectos de gran belleza y a precios francamente módicos, por ejemplo de Es Canar a Santa Eulalia o de Santa Eulalia a la ciudad de Ibiza, de Talamanca a la ciudad de Ibiza, de Playa den Bossa a Salinas y muchos más. La lancha de Marina Botafoch sale de un embarcadero situado frente al Café Sidney y nos deja en el paseo del puerto, frente al casco antiguo de Ibiza. Otra conexión muy útil es la que va desde El Divino hasta el paseo del puerto. Infórmese de los horarios en la recepción de su hotel o en los mismos puertos y playas.
A Formentera se puede ir desde Ibiza (varios ferrys diarios durante todo el año), desde Santa Eulalia (en temporada - mañana y mediodía) y desde Playa d'en Bossa (en temporada - mañana y mediodía).
Cuadro orientativo de las conexiones de ferry: reservar ferry aquí



- Coches de alquiler

Resulta sumamente agradable recorrer Ibiza con un coche de alquiler. La mayoría de las carreteras está en muy buen estado; sin embargo en Ibiza Haus les recomendamos alquilar un todoterreno para recorrer la isla. En las poblaciones más apartadas y en las casas de campo el coche de alquiler resulta imprescindible.
En Ibiza hay numerosas empresas de alquiler de coches, variando los precios según la época del año y el tiempo de alquiler. Pueden alquilarse:
modelos sencillos a partir de 20,- euros / día / Junio + Septiembre/ precio por semana
modelos sencillos a partir de 32,- euros / día / Julio + Agosto / precio por semana
Condiciones: edad mínima de 21 años,
2 años de carnet,
hay que depositar una tarjeta de crédito - fianza.

De interés: conviene alquilar el coche anticipadamente, ya que
1º - una vez aquí, el precio puede llegar a ser hasta un 30% más alto
2º - durante la Julio + Agosto puede haber escasez de coches de alquiler
Aquí encontrará un cuadro orientativo de los diferentes alquileres de coches; también aquí las ofertas directas.

Cuadro orientativo de alquileres de coche: alquilar coches aquí